Al Barça le mueve la prisa en Europa. Tiene tanta necesidad de ganar la Champions, tal es su excitación y deseo, que a veces le cuesta o se olvida de jugarla, como si quisiera ser campeón en invierno, tan superior al Galatasaray que sorprendió que al minuto 43 perdiera por 1-0. A una concesión en un repliegue ya muy repetida en los últimos 17 partidos e impropia de un aspirante respondió con una remontada digno de un campeón, dueño y señor del partido, entregado a la magia de Lamine Yamal. El demonio del Barça ofició unos minutos exquisitos en el infierno de Turquía. El público no suele ganar partidos cuando actúa el 10.
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Ugurcan Çakir, Baris Alper Yilmaz (Roland Sallai, min. 66), Davinson Sánchez, Eren Elmali, Ismail Jakobs, Mario Lemina (Lesley Ugochukwu, min. 57), Aleksey Batrakov (Gabriel Sara, min. 57), Yunus Akgün (Leroy Sané, min. 57), Rafael Leão, Lucas Torreira (Renato Nhaga, min. 80) y Victor Osimhen
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Joan García, João Cancelo, Pau Cubarsí, Gerard Martín, Eric García (Jules Koundé, min. 72), Pedri (Marc Bernal, min. 72), Fermín López (Gavi, min. 81), Rodri, Anthony Gordon (Karim Adeyemi, min. 58), Lamine Yamal y Dani Olmo (Gabriel Jesus, min. 57)
Goles 1-0 min. 27: Aleksey Batrakov. 1-1 min. 42: Cancelo. 1-2 min. 49: Fermín. 1-3 min. 52: Anthony Gordon. 1-4 min. 64: Karim Adeyemi
Arbitro Marco Guida
Tarjetas amarillas Rafael Leao (min. 63), Roland Sallai (min. 85)
Lamine lidera la carrera victoriosa de los azulgrana desde que comenzó la temporada, ya son 10 victorias consecutivas, ocho en la liga y dos en la Copa de Europa, después de la goleada en campo del Galatasaray. Los goles llegaron muy seguidos ante la impotencia del equipo de Okan Buruk, que por un instante creyó que podía abatir al Barça. La pegada resultó sobrecogedora porque durante mucho rato el buen fútbol azulgrana había sido tan bonito como estéril ante el jolgorio de la hinchada turca, asombrada por la resistencia de su equipo, liderado por el central Davinson Sánchez y la carrera de Leão, el portugués que se quedó el 7 de Cristiano Ronaldo.
No reparó el Barça en el Galatasaray sino en la alineación de Flick. La figura del 9 da mucho juego desde el fichaje frustrado de Julián Alvarez y la lesión de Raphinha. Volvió Gabriel Jesus al banquillo después de su buen partido como delantero centro ante el Getafe y Flick apostó en Turquía por un falso ariete como Olmo, un atacante que se alterna muy bien en el balcón del área con Fermín, una fórmula mejor que la de un punta más fijo para enfrentar a la vulnerable zaga del Galatasaray. La mezcla Olmo-Fermín se adivinaba igual de trascendente que la de Rodri-Pedri en el intento del Barça por combinar el vértigo con la pausa y controlar el partido en el abrasador Ali Sami Yen.
El ruido no dificultó la comunicación de los azulgranas, más dominantes que precisos, siempre bien dispuestos para la presión y la recuperación ante un adversario al que siempre le gustó más atacar que defender, reiterativo con la línea del fuera de juego e insistente en el fútbol directo para no perder la pelota y facilitar las transiciones del Barcelona. El balón se había localizado desde el inicio en la cancha del Galatasaray. Lamine Yamal se las tuvo con Lemina, el mismo que aseveró no saber quién era el 10 del Barcelona, para marcar territorio antes de que Gordon chutara mordido a las manos de Çakir. Pedri filtraba buenos pases de vez en cuando y Olmo se ofrecía bien, y controlaba mal para rematar al arco del campeón de Turquía.
Los barcelonistas no supieron culminar en sus mejores momentos de fútbol, poco finos, demasiado impacientes y muy expuestos, sorprendidos en una contra que acabó en la red de Joan García. La jugada, visualizada en la víspera por el Galatasaray y no corregida por el Barça en la cancha, discurrió de portería a portería, iniciada por el meta, acelerada por Leão, chutada por Batrakov y acabada en la bota de Martín. El central tampoco acertó en el rechace de un córner tocado por Yilmaz y Osimhen en la segunda ocasión del efectivo Galatasaray. Un fuera de juego detectado por el VAR socorrió al Barça.
Tuvieron suerte los azulgrana de que se invalidara el 2-0 porque el 1-0 les había dejado aturdidos y descolocados, a merced del contrario, hasta que Olmo rebañó una pelota en la frontal del área después de una caída de Lamine y la puso para el pie derecho de Cancelo. Las apariciones sorpresa y los disparos del lateral portugués son una garantía para el Barcelona. El empate envalentonó a los azulgrana, que dispusieron de oportunidades para el remonte antes del descanso, especialmente a pies de Gordon, negado reiteradamente ante portería, fallón en una acción clarísima por la combinación de Lamine y Fermín.
El gol se anunciaba en cada una de las múltiples llegadas del Barcelona. La solución fue Lamine. El extremo cerró el partido en un abrir y cerrar de ojos con dos asistencias y un regate de rabona que enmudeció el Ali Sami Yen. Fermín cabeceó a la red un centro precioso y preciso con la zurda de Lamine en el 1-2 y Gordon acertó por fin a poner el 1-3 después de una jugada en el pico del área pequeña del 10. La función la concluyó el divertido Adeyemi con un zurdazo cruzado, cuando ya se había impuesto la rueda de cambios, rendido el Galatasaray. El marcador subrayó la excelente actuación de un Barça más maduro con Rodri. El volante corrigió al equipo después de un momento que recordó los malos tiempos y, desde la paciencia, puso al Barça en el escaparate de Europa. No conviene precipitarse en la Champions aunque Lamine tiene prisa por ser campeón y Balón de Oro.








