La Justicia de Jujuy imputó por tentativa de homicidio y dictó prisión preventiva por 20 días a una mujer acusada de rociar con líquido combustible y prender fuego a un hombre que dormía en la vía pública el pasado sábado.
El brutal ataque se produjo alrededor de las 6.30 en la intersección de las avenidas Almirante Brown e Hipólito Yrigoyen, en las inmediaciones del Parque Xibi Xibi, de la capital jujeña.
La víctima, un joven de 29 años en situación de calle, se encontraba durmiendo en la vereda cuando la agresora le arrojó el fluido inflamable y lo prendió fuego antes de darse a la fuga.
Tras el alerta emitido mediante el monitoreo de las cámaras del sistema del 911, policías interceptaron y arrestaron a la sospechosa a las pocas cuadras del lugar.
Durante la primera audiencia del caso, la jueza Natalia Segovia dio lugar al pedido de Aldo Lozano, fiscal de Delitos contra la Propiedad e Integridad de las Personas, e impuso la detención preventiva por 20 días de la mujer. Además, fijó que la investigación debe realizarse en un plazo de cuatro meses.
Por su parte, la víctima del ataque fue trasladada al Hospital Pablo Soria, en donde fue alojada en la sala de cuidados intensivos, con diagnóstico reservado por quemaduras graves en sus vías aéreas, tórax y brazos.
El ataque a una persona en extrema vulnerabilidad reaviva las alarmas en San Salvador de Jujuy, un panorama que cobró relevancia nacional por el caso de Matías Jurado (38), conocido como “El asesino serial de Alto Comedero”. Está imputado por el homicidio de cinco hombres en situación de calle a los que captaba en la vía pública y trasladaba a su precaria vivienda.
También conocido como “El Gringo”, el sujeto era violento, vivía borracho y tenía problemas con las drogas. Tres veces había estado preso: la primera siendo menor de edad, la segunda en 2017 por robo agravado y la tercera en 2018 por amenazas con arma en ocasión de robo. Había salido en libertad condicional en 2021.
Según reconstruyó la Justicia, Jurado salía rumbo a la antigua estación terminal de colectivos o al barrio Mariano Moreno en busca de hombres en situación de calle. Les ofrecía alcohol, algo de dinero o comida para convencerlos de subir a un taxi o remís y trasladarlos a su rancho en donde los asesinaba.
Sus asesinatos en serie se terminaron a fines de julio de 2025 tras la desaparición de Jorge Omar Anachuri (68). Las cámaras del centro de monitoreo urbano captaron la imagen de la víctima subiendo a un vehículo junto a Jurado.
El 31 de julio de ese año la policía allanó el domicilio y descubrió la “casa del horror”, encontrando sangre, restos de piel y múltiples manchas en el lugar. Allí, los peritos recolectaron restos de ADN que permitieron vincular su responsabilidad en los homicidios de cuatro hombres identificados, además de Anachuri: Sergio Alejandro Sosa (25), Miguel Ángel Quispe (60), Juan José Ponce (51) y Juan Carlos González (60).







