El culebrón de las elecciones presidenciales brasileñas no acabó con ese final tan de película de Hollywood el domingo pasado, cuando el presidente Luiz Inácio Lula da Silva resultó el sorprendente ganador tras haber quedado en segundo puesto en la primera vuelta. La telenovela continúa: Estados Unidos ha anunciado que acogerá al candidato presidencial derrotado, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, que ha huido de su país este martes para esquivar investigaciones.
Un portavoz del Departamento de Estado ha informado que Washington concederá visados al político y a su familia y los admitirá en su territorio. “El Departamento de Estado emitirá visados a Flávio Bolsonaro y su familia y les permitirá la entrada en Estados Unidos”, ha indicado el portavoz en una sucinta declaración.
No está claro el paradero exacto del hijo del expresidente golpista Jair Bolsonaro en Estados Unidos. Florida se considera un destino probable, pero el hermano del excandidato, Eduardo, reside en Texas, por lo que también se conjetura que podría dirigirse allí.
El anuncio del Departamento de Estado llega poco después de que fuentes cercanas a la familia Bolsonaro confirmaran a medios brasileños la marcha del primogénito, que escapa así de posibles investigaciones después de la derrota del domingo en unas elecciones en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva renovó el visto bueno de los votantes para un nuevo mandato, su cuarto. Flávio Bolsonaro no ha reconocido aún públicamente su derrota electoral y la victoria de Lula, aunque sí lo ha hecho su formación política, el Partido Liberal.
El magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes, la némesis del clan ultraderechista desde que comenzó el proceso que llevó al expresidente a la cárcel por intento de golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de hace cuatro años, le había concedido el lunes a Bolsonaro 24 horas para entregar los pasaportes ante su supuesta implicación en una trama de blanqueo de dinero a través de apuestas digitales.
El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha dicho que lamentaba la huida de Bolsonaro. “Podría haberse quedado y demostrar que las acusaciones [en su contra] no son ciertas”, ha dicho. También ironizó sobre la relación que el clan Bolsonaro mantiene con el gobierno de Donald Trump. “Brasil es su segundo hogar, su primer hogar es Estados Unidos”, ha opinado el presidente.
La salida del candidato derrotado hacia Estados Unidos ocurrió precisamente un día después de que Trump hubiera expresado su apoyo a las acusaciones iniciales de Bolsonaro sobre fraude en los resultados electorales, que el político ultraderechista acabó retirando. “Parece otra elección manipulada, francamente. Yo no tomo partido, pero es una imagen terrible para el mundo”, había dicho el presidente estadounidense.
Bolsonaro se había impuesto en la primera vuelta electoral, el pasado 4 de octubre, y ya se veía ganador y nuevo presidente de Brasil. Hasta tal punto, que ya había empezado a dar pistas sobre su futuro Gobierno y sus primeras medidas en el poder. Al fin y al cabo, nunca hasta ahora un candidato que hubiera quedado en segundo lugar en la primera ronda había conseguido vencer en la segunda.
Las declaraciones de Trump causaron tanta más sensación por cuanto a lo largo de la campaña brasileña el estadounidense -cuyo país celebrará también comicios el próximo martes, 3 de noviembre- había evitado dar un apoyo explícito al hijo de su antiguo aliado. Su Administración sí se había puesto tácitamente del lado de Flávio Bolsonaro con una serie de medidas que incluyeron la retirada del visado a la embajadora brasileña en Washington o la inclusión de carteles brasileños en la lista estadounidense de organizaciones terroristas internacionales, pese a la oposición de Lula. El propio Trump recibió a Bolsonaro hijo en el Despacho Oval de la Casa Blanca en una reunión privada.
Al mismo tiempo, el presidente estadounidense ha mantenido una relación cordial con su homólogo progresista en Brasil, al que ha recibido también en el Despacho Oval en mayo pasado.








