Votaron por Lula, se desencantaron y apuestan por Bolsonaro

Votaron por Lula, se desencantaron y apuestan por Bolsonaro



Trece años tenía Marcio Barbosa cuando en el Brasil de los ochenta entró a trabajar en un supermercado con contrato, en aquella época era legal. Ayudaba a colocar la compra en bolsas. También recorría su barriada en Porto Alegre, ofreciéndose al vecindario para todo tipo de trabajillos. “Señora, ¿quiere que le limpie el patio?”, preguntaba. Limpiaba casas, recogía chatarra…”, recuerda. Con ese dinerillo, ayudaba en casa y se daba un capricho. Bollos rellenos de dulce de papaya. “Vivía con mi hermana pequeña y mi madre, una mujer con mucho empuje. Y cuando la cosa se ponía muy difícil, mi tío abuelo nos ayudaba para que no faltara nada”, cuenta al teléfono desde Porto Alegre, en el Brasil más rico y menos desigual. Pequeño empresario y contable de 52 años, Barbosa encarna un profundo cambio social y político en las clases populares brasileñas que tiene reflejo en las urnas y ayuda a entender la fuerza de los Bolsonaro.

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Márcio Barbosa en su residencia en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, Brasil, el 11 de octubre.Robson Souza, de 37 años, en una de las sillas para clientes frente a su peluquería en Vila São José, en São Paulo.Fábio Silva de Souza, de 45 años, en su motocicleta con la que ha participado en caravanas en apoyo a la familia Bolsonaro.Márcio Barbosa, empresario de Porto Alegre (Rio Grande do Sul, Brasil).