Juan Carlos Diez, periodista, poeta y escritor, murió este sábado a los 71 años. A lo largo de una extensa trayectoria, trabajó en medios nacionales y provinciales, revistas culturales y publicaciones de actualidad. Buceó en la música desde antes de ser periodista y logró hacer de la entrevista un arte musical. Su eterna curiosidad y mirada sensible lo llevaron a abordar historias y personajes con un enfoque distinto. Escribió Martropía, un libro que condensa cinco años de conversaciones con Luis Alberto Spinetta (1950-2012).
Juan Carlos Diez y la música fueron y serán inseparables. Trabajó toda la década del ’80 en la mítica disquería El Agujerito, en la Galería del Este, del centro porteño. De ahí le quedaron grabadas a fuego anécdotas como Skay dejando discos en consignación o cuando le vendía casetes a Luca Prodan y que resumió en el artículo “Alta fidelidad”.
En su recorrido periodístico, Juan Carlos escribió en publicaciones como Nueva, La Maga, Noticias, Luna, Anfibia, Cosmopolitan, Espectador, Rumbos, Temas y Fotos, y Contrastes, además del diario La Voz del Interior. En esos medios publicó notas y entrevistas sobre temáticas diversas, con una práctica que encontraba en la conversación una forma de acercarse a las personas y sus historias.
El periodista nacido el 4 de febrero de 1955 tuvo uno de los reconocimientos más significativos por una entrevista a un narrador exquisito. En 2001, la Academia Nacional de Periodismo le otorgó por unanimidad el Primer Premio a la Creatividad por una entrevista al escritor Héctor Tizón. La distinción destacó un trabajo que trascendió la búsqueda de declaraciones y puso en primer plano la posibilidad de construir, a través de las preguntas, un retrato y una conversación capaces de revelar aspectos singulares de un entrevistado.
La elección de Tizón no era menor. Escritor fundamental de la literatura argentina, el autor jujeño había construido una obra vinculada con la memoria, los paisajes del norte y las experiencias humanas que atraviesan las distancias y el tiempo. La entrevista de Juan Carlos, reconocida por la Academia, fue publicada el 11 de junio de 2000 en la revista Nueva. Y la republicó en la revista Anfibia cuando murió Tizón.
Durante más de 15 años, trabajó en los suplementos Zonales del diario Clarín. Su pluma inigualable describió microhistorias y pintó a personajes barriales en los municipios de Lanús y Avellaneda hasta 2016. En la redacción, su escritorio era un refugio para hablar de música, pero también una pausa para salir de la inercia rutinaria. Una parada obligada para la conversación.
A la par de su trabajo en el diario, dedicó años de su vida a lo que se podría considerar su obra maestra: “Martropía, conversaciones con Luis Alberto Spinetta”. Fueron cinco años de charlas y experiencias con El Flaco, en una época en la que no había IA para desgrabar las horas de profundos diálogos. A veces entraba a la redacción y contaba que la noche anterior las charlas con Spinetta habían sido mientras el músico cocinaba exquisitas preparaciones. “Un día me vio cansado por tantos años de charlas, me puso la mano en el hombro y sin más, dijo: ‘Vamos, vos podés’“, contó sobre la etapa final en la que debía cerrar el libro.
Martropía fue publicado en 2006. Tuvo una reedición en 2014 que fue presentada en el Bar La Perla, el mismo día que Spinetta debía cumplir 64 años. El arte de tapa del libro es del propio Flaco, algo que Juan Carlos siempre agradeció: “Fue un logro para mi vida el hecho de que él estuviera tan contento (con el libro)”, dijo a la agencia Télam en la segunda presentación.
En 2007, publicó “El nacimiento de los peces”, un libro de poesía que dio cuenta de otra dimensión de su escritura. También supo contar historias con su voz cuando produjo y condujo “Pasaje Tupiza, la música que escucho en mi casa“, un programa en el que dejó plasmada su pasión y conocimiento por la música.
En aquella segunda presentación de Martropía en La Perla estuvo presente Rodolfo García, baterista de Almendra y amigo de Juan Carlos. Años más tarde, en 2021, la muerte del músico lo afectó mucho, al igual que la partida de su madre.
La muerte de Juan Carlos evoca el recuerdo de un periodista que dejaba su sentir en cada historia y cada texto. También la del ser que buscó en la literatura un modo propio de expresión. Su carrera reunió el trabajo cotidiano de las redacciones, el reconocimiento de sus pares, la publicación de un libro de poesía y la experiencia de hacer radio desde el gusto personal por la música.
Juan Carlos Diez se fue este sábado, pero su recorrido permanece en sus textos, en la profundidad de sus conversaciones, su poesía y en la música que eligió compartir. Una trayectoria diversa que elevó el oficio al retratar con arte tanto lo cotidiano como lo extraordinario.








