Naoya Inoue lo hizo de nuevo. Sin la espectacularidad de sus nocauts veloces, pero con un dominio abrumador de principio a fin contra un rival peligroso como el uzbeko Murodjon Akhmadaliev, el ‘Monstruo’ japonés ratificó por qué es uno de los mejores boxeadores libra por libra del mundo desde hace años. Y lo hizo horas después de que Saúl Canelo Álvarez se quedó sin reinado, por su derrota ante Terence Crawford en Las Vegas. En Nagoya, Inoue se impuso con claridad en las tarjetas para retener por quinta vez las cuatro coronas del peso supergallo y anticipar sus próximas movidas: en diciembre peleará en Arabia Saudita y luego retó en vivo y en directo a su próximo rival Junto Nakatani, en un enfrentamiento muy esperado entre los campeones japoneses.
🏆🏆🏆 LA HISTORIA CONTINÚA: ¡INOUE, INVICTO Y REY ABSOLUTO DE LA CATEGORÍA SUPERGALLO!pic.twitter.com/sHG75jnqcM
— SportsCenter (@SC_ESPN) September 14, 2025
“En primavera en el Tokio Dome”, gritó Inoue, micrófono en mano y todavía desde el ring a Nakatani, quien había visto la pelea en primera fila pero se estaba retirando del escenario. El retador giró, levantó sus brazos y sonrió, dando a entender que aceptaba el combate.
Activo como de costumbre, Inoue realizó su tercer combate de 2025 y el 31° de su brillante carrera profesional: los 30 anteriores también los había saldado con victorias y 27 no llegaron a la distancia pactada. Además, fue su quinta defensa de los cuatro cinturones de las 122 libras y su 26° pleito con al menos un título mundial en disputa, lo que le permitió superar entre los activos a Canelo Álvarez.
Esta vez no tuvo caídas, como le había ocurrido en dos de sus últimos cuatro combates (el mexicano Luis Nery en mayo de 2024 y Ramón Cárdenas hace cuatro meses). De hecho, ganó cada uno de los doce asaltos contra ‘MJ’ Akhmadaliev, el zurdo nacido en Chust, 160 kilómetros al sudeste de Tashkent, la capital uzbeka, pero que está radicado en Indio (California). El campeón interino supergallo reconocido por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) intentó disputarle el dominio con su potencia, pero se fue desinflando con el correr de la pelea.
Para Inoue, nacido hace 32 años en Zama pero radicado en Yokohama, fue el regreso a su tierra tras su presentación en mayo en Las Vegas. Por eso la expectativa que se generó en el IG Arena de Nagoya, que lució repleto con 17.000 personas, pese a que la reventa disparó valores astronómicos, ya que pasó de unos 67 dólares a 882.
El ‘Monstruo’ tiene servida la mesa para su última presentación del año. El miércoles, el periodista Mike Coppinger, vocero oficioso del jeque saudí Turki Alalshikh (con quien Inoue firmó un contrato de patrocinio en diciembre pasado), había anunciado que si el nipón terminaba con el brazo en alto este domingo, enfrentaría al mexicano Alan David Picasso, número uno del ranking supergallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el 27 o 28 de diciembre en Riad.
Coppinger señaló además que en esa cartelera también actuará Junto Nakatani, todavía campeón gallo del CMB y la Federación Internacional de Boxeo, quien ya avisó que ascenderá a las 122 libras con el claro objetivo de retar a Inoue.
El ‘Monstruo’, por caso, ya lo anunció al mundo después de vencer a Akhmadaliev y esa contienda entre japoneses, que sería una de las más atractiva en la rica historia del pugilismo de ese país, ocurrirá en el primer semestre de 2026.








