Italia y Alemania frenan la posibilidad de suspender el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel como pide España | Internacional

Italia y Alemania frenan la posibilidad de suspender el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel como pide España | Internacional


“¿Queremos acaso una segunda Gaza?” La dura pregunta que el ministro de Exteriores luxemburgués, el liberal Xavier Bettel, planteó a sus colegas europeos en la reunión a puerta cerrada en Luxemburgo sobre la situación en Oriente Próximo reflejaba una buena parte de la frustración de cada vez más países de la UE con un Israel que, pese a los llamamientos y advertencias, sigue saltándose el derecho internacional dentro y fuera de sus fronteras. España, Irlanda y Eslovenia llegaron a la cita con una propuesta contundente: suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel. A pesar de que sigue sin haber una mayoría suficiente para paralizar ni siquiera una parte del mismo, por el no reiterado este martes por países como Alemania o Italia, el tono más duro en la sala dejó claro que el debate ha vuelto a abrirse y que a una Europa cada vez más inquieta con la deriva del Gobierno de Benjamín Netanyahu le urge “hacer algo”. Aunque todavía no tenga claro bien ni qué ni cómo.

La alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, reconocía al término del encuentro que “no hubo apoyo en la sala” para la suspensión total del acuerdo, que requiere unanimidad, pero tampoco para una parcial, como propuso en septiembre la Comisión Europea. “Las medidas que tenemos ya sobre la mesa necesitan una mayoría cualificada que requerirán que algunos Estados cambien de posición. No lo hemos visto hoy, pero las discusiones continuarán”, aseveró.

Además, anunció que discutirá con el comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis, una iniciativa de Francia y Suecia para restringir el comercio con asentamientos ilegales en Cisjordania, ya que dicha medida, a nivel europeo, requiere que la Comisión presente una propuesta concreta.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había defendido el plantear nuevamente la suspensión del Acuerdo de Asociación por la necesidad de enviar una “señal fuerte” a Israel y mantener la “credibilidad” de la UE en materia de defensa de valores democráticos y derechos humanos.

“Como UE debemos defender nuestros valores fundamentales y tenemos que ser claros con los países con los que nos asociamos acerca de que deben respetar esos valores”, respaldó la ministra de Exteriores de Irlanda, Helen McEntee, cosignataria de la carta a Kallas pidiendo la discusión sobre el Acuerdo de Asociación que ha tenido lugar en Luxemburgo.

Nadie se engañaba: no se trataba de tomar una decisión este martes, sino de tantear las aguas y ver si hay posibilidad de dar un paso más en futuros encuentros. Dentro o fuera del marco del acuerdo comercial. “Pido una medida, una sola. Desde que Israel ha lanzado esta guerra permanente contra todos sus vecinos, no hay ni una sola respuesta de la UE, por eso nos estamos jugando nuestra credibilidad. Hay que mandar un mensaje fuerte al Gobierno de Israel, decirle que la UE no puede mantener una relación como si no estuviera pasando nada”, insistió Albares.

No es la primera vez que España y otros aliados plantean la suspensión del acuerdo que regula las relaciones con Israel, para el que la UE es el principal socio comercial. Ya lo hicieron en 2024, meses después de que comenzara la brutal ofensiva militar israelí contra Gaza tras el no menos violento atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023. En aquella ocasión, la propuesta ni siquiera avanzó: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la guardó en un cajón. Meses después, también el entonces alto representante, Josep Borrell, propuso suspender el diálogo político con Israel, idea que fue frenada por Alemania y otros socios comunitarios.

No obstante, en septiembre del año pasado, tras un verano de imágenes catastróficas de la hambruna en Gaza tras un conflicto que ha masacrado a la población civil y ha echado por tierra décadas de esfuerzos y miles de millones de ayudas invertidas —el desarrollo humano en Gaza ha retrocedido 77 años, según un informe oficial de la UE, la ONU y el Banco Mundial conocido el lunes— Bruselas propuso una suspensión parcial del acuerdo. A diferencia de la suspensión total, que requiere unanimidad, paralizar la parte comercial solo necesita una mayoría cualificada, es decir, que la apoyen al menos el 55% de los Estados miembros —15 de los 27— y que estos representen, como mínimo, el 65% de la población total de la UE. Aun así, tampoco salió adelante.

Para España, Irlanda y Eslovenia, las acciones de Israel desde el alto el fuego del otoño pasado, especialmente en las últimas semanas en las que el Gobierno de Netanyahu inició una ofensiva en el sur de Líbano sin respeto al derecho internacional, ha aprobado una ley para instaurar una pena de muerte selectiva sobre palestinos que maten a israelíes —“No se puede ser miembro de la UE con pena de muerte”, recordó Albares— y ha permitido la continuidad de la violencia de los colonos extremistas en Cisjordania, entre otros, ameritaban que se revise la situación. Incluso Alemania o Italia han sido muy críticos con algunos de estos pasos dados por Israel.

“La pregunta que voy a formular a todos los países de la UE es qué más tiene que ocurrir para que la Unión reaccione ante la forma en que Israel conduce sus relaciones con el resto de Estados de Oriente Próximo y ante las violaciones sistemáticas del derecho internacional y de los derechos humanos”, desafió Albares.

Su iniciativa contaba con el respaldo de países como Bélgica. “Es hora de volver a poner la cuestión sobre la mesa”, dijo su responsable de Exteriores, Maxime Prévot.

Sin embargo, el recelo histórico o incluso miedo de algunos europeos a contrariar a Israel se ha vuelto a interponer. También ha pesado la actual frágil tregua entre Israel y Líbano, cuyo primer ministro, Nawaf Salam, acudió a la cita en Luxemburgo para explicar la situación y solicitar ayuda europea ante la “crisis humanitaria sin precedentes” y para seguir fortaleciendo al Ejército libanés frente a Hezbolá.

La apuesta era que Italia, que en los últimos días ha sido muy crítico con Netanyahu, cambiara de posición y, con ello, permitiera al menos alcanzar la mayoría cualificada para una suspensión parcial. Pero su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, frenó las expectativas.

“No creo que bloquear un acuerdo comercial sea una herramienta útil, porque al final se acaba afectando a la población israelí en general, que a menudo no tiene nada que ver con los actos que cometen los militares y que luego se achacan al Gobierno; por lo tanto, nos mantenemos firmemente en contra de esto”, dijo. Según indicó, Roma mantiene la línea de Alemania. Su ministro de Exteriores, Johann Wadephul, calificó de “inapropiada” la iniciativa y defendió el “diálogo crítico y constructivo” de Berlín con Israel, igual que hizo Austria.

Pese a este nuevo freno, hay un visible revulsivo entre los Veintisiete ante la actitud del Gobierno israelí, que no ha dudado en enzarzarse en ataques públicos incluso con aliados tradicionales, como Polonia, ante la más mínima crítica. En conversación con este diario, el luxemburgués Bettel, visiblemente enfadado, subrayaba la necesidad de hacer algún tipo de gesto. Para el liberal, “decir algo contra Israel no puede ser además un monopolio de la izquierda”. El belga Prévot, de centro, también incidía en la necesidad de “poder actuar” de alguna manera para “poder influir en el debate”.

“Es importante incrementar la presión sobre Israel”, coincidía su par holandés, Tom Berendsen, que llamó a mirar las posibilidades más allá del acuerdo bilateral. “El objetivo no es suspender la sección comercial, el objetivo es lograr un cambio de actitud de Israel, y eso es en lo que estamos trabajando”, puntualizó.

Francia y Suecia han dado un paso en este sentido y han propuesto que la UE restrinja el comercio con los asentamientos ilegales en Cisjordania, una medida que ya aplican de forma individual países como España y que está fuera del ámbito del Acuerdo de Asociación, por lo que su aplicación a nivel de la UE debería ser menos complicada.

Siguen además sobre la mesa las nuevas sanciones contra colonos extremistas, bloqueadas hasta ahora solo por Hungría. El cambio de Gobierno tras la derrota de Viktor Orbán ha dado esperanza a los demás socios europeos de poder avanzar próximamente sobre esa propuesta, aunque, nuevamente, no hay fecha fija para ello.