El 1° de enero de 2025, Fernando Pereira de Amorin Junior (60) y su pareja, Cleusa Adriana Nunes Pombo (51), salieron a pasear por Recoleta después de haber recibido el Año Nuevo de vacaciones en Buenos Aires.
La pareja de turistas brasileños se alojaba a unas 30 cuadras de Alvear y Libertador. Estaban esperando para cruzar esa esquina cuando, a las 10.43, todo se transformó en tragedia.
Patricia Scheuer (72) estaba al volante de su Nissan Kicks, perdió el control de su auto y atropelló a la pareja. Fernando murió en el lugar y Adriana sufrió graves heridas que la tuvieron 30 días internada en el Hospital Fernández y ocho meses en rehabilitación en San Pablo, Brasil. Además del dolor por la pérdida de su pareja.
La Justicia, en primera instancia, decidió que Scheuer no fue penalmente responsable del siniestro vial, sino que se trató de un accidente producto de un “apagón” derivado de un posterior diagnóstico de epilepsia.
El sobreseimiento conmocionó a la familia de la víctima fatal y de la sobreviviente, que decidió romper el silencio con una carta desgarradora que describe el dolor que transita desde aquella mañana.
“La noche de Año Nuevo me fui a dormir feliz. Cuando volví a abrir los ojos, mi vida nunca volvió a ser la misma. Sobreviví. Pero sobrevivir no significa volver a vivir. Muchas personas imaginan que, después del alta médica, la vida simplemente continúa. La mía no continuó”, resume Adriana en la carta enviada a Clarín.
“¡Sobreviví! Pero sobrevivir no significa volver a vivir“, asegura sobre el doloroso proceso que transita.
Para la mujer, el alta hospitalaria fue apenas el inicio de otra batalla: “Mi vida tuvo que ser reconstruida. Y todavía sigue reconstruyéndose. Durante ocho meses no pude bañarme sola. Durante once meses fui incapaz de permanecer sola dentro de mi propia casa. Hasta el día de hoy no puedo salir sola, no puedo conducir ni pasear con mi nieta. Todavía dependo de la ayuda de otras personas para realizar actividades que antes formaban parte de mi rutina”.
Y confiesa: “Cada vez que salgo de mi casa necesito reunir valor. Cada paso me recuerda lo que ocurrió”.
Su cuerpo, dice, “carga placas, cicatrices y dolores“, pero insiste en que las marcas más profundas son el miedo a la calle, la inseguridad constante y, por sobre todo, el vacío por la pérdida de su compañero.
“Es la ausencia de mi marido la que me recuerda, todos los días, que aquella mañana de 1º de enero de 2025 nunca terminó“, sintetiza.
Así quedó la camioneta que atropelló a los turistas brasileños en recoleta. Foto Captura TNFacundo Orazi, abogado de los hijos de Amorín Junior, y Liziana Amarán, que representa a Adriana Nunes Pombo, apelaron al sobreseimiento que dictó el juez Martín Sebastián Peluso, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 9. Fue ante esa instancia de resolución judicial que Adriana decidió hablar por primera vez.
“Las heridas más profundas no aparecen en los estudios médicos ni en las fotografías. Están en la inseguridad que pasó a formar parte de mi vida. En el miedo que siento al caminar por las calles. En la ausencia de la persona que siempre estuvo a mi lado y que hoy ya no está. Las cicatrices de mi cuerpo me recuerdan el accidente. Pero es la ausencia de mi esposo la que me recuerda, todos los días, que aquella mañana del 1º de enero de 2025 nunca terminó”, lamenta la mujer en su escrito.
Respecto de la noticia del sobreseimiento, del que se enteró por un posteo en redes sociales, asegura: “Cuando pensé que ya había enfrentado todo lo que una persona podía soportar, recibí otra noticia que me golpeó profundamente. Me informaron que la conductora involucrada en el atropello había sido absuelta. Esa noticia llegó en un momento en el que yo todavía intentaba reorganizar mi vida y comprender todo lo que había sucedido”.
Además, agrega: “La noticia me afectó profundamente. Volvió a traer un sufrimiento que todavía estoy aprendiendo a sobrellevar. Fue como revivir el dolor de la pérdida. Fue como volver a aquel día, sin aviso, sin preparación y sin ninguna posibilidad de defenderme emocionalmente”.
“No escribo estas palabras para cuestionar a la Justicia argentina, a la que respeto profundamente. Pero creo que la Justicia sólo alcanza su verdadero significado cuando logra ver, más allá de los expedientes, las vidas que fueron transformadas para siempre”, aclara.
El “apagón” y la pericia del celular
El juez Peluso adjudicó la pérdida del control del Nissan Kicks del 1° de enero de 2025 a las 10.43, al “estado de inconsciencia” que excluyó cualquier conducta voluntaria de la empresaria gastronómica Patricia Scheuer.
Patricia Scheuer fue sobreseída porque consideraron que sufrió un “estado de inconsciencia”.Según las pericias médicas, Scheuer sufrió una crisis de epilepsia focal de causa estructural, un padecimiento que, según el fallo, ella desconocía antes del siniestro.
La Justicia acreditó que Scheuer no circulaba con exceso de velocidad -lo hacía a unos 60 km/h en una zona de 70 km/h- y que los tests de alcohol y drogas resultaron negativos.
Sin embargo, el punto que generó mayor controversia durante la instrucción fue el uso del teléfono celular. Una primera pericia informática había sugerido que la conductora había “leído” un mensaje de WhatsApp a las 10,43, exactamente el minuto del impacto.
Este dato fue el pilar de la querella para sostener la imprudencia, pero el fallo terminó por descartarlo tras una segunda pericia realizada por el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) con peritos de todas las partes.
“Pudo concluirse que en el momento preciso del accidente fatal, el celular de Patricia Scheuer se encontraba en reposo (pantalla apagada y bloqueado)”, concluyeron.
Los peritos aclararon que los mensajes que impactaron en el teléfono en ese momento figuraban como “unread” (no leídos), es decir, que nunca fueron visualizados por la conductora.
Así, para el juez, el vehículo se desplazó en un estado de “automatismo” sin dirección consciente, lo que transformó el hecho en un evento inevitable para la imputada.
Cleusa, en su carta, habla sobre el impacto que tuvo en ella conocer esta decisión judicial: “La información de que la conductora involucrada en el atropellamiento había sido sobreseída llegó en un momento en que yo todavía intentaba reorganizar mi vida“.
Describe esa noticia como un golpe que la llevó de vuelta al día del accidente, “sin defensa emocional posible”.
“Mi marido no era solo un nombre en un proceso“, reclama, “era el amor de mi vida, era la persona con la que creíamos que envejeceríamos juntos”.
“Creo que la Justicia sólo alcanza su verdadero significado cuando logra ver, más allá de los expedientes, las vidas que fueron transformadas para siempre“, advierte Nunes Pombo. Y cierra: “Yo sobreviví, pero una parte de mí permaneció en aquella vereda”.
¿Quién es Patricia Scheuer?
Patricia Ana Scheuer, de 72 años, es una empresaria gastronómica detrás de reconocidos restaurantes. Además, había sido actriz en telenovelas de los ’90.
Tras el accidente, Scheuer declaró haber sufrido un “apagón” total.
Scheuer es empresaria gastronómica y fue actriz en los 90´.“No sé realmente quién estaba manejando, no era yo, pero maté a una persona… Durante un buen tiempo hubiera querido ser yo la muerta”, confesó en una entrevista con Clarín.
Según su relato, el vacío de conciencia comenzó a la altura del Museo de Bellas Artes y solo recuperó el sentido tras el estallido del airbag y el estruendo del choque.
La empresaria había dicho estar “aniquilada” y vivir con miedo. “Objetivamente no siento culpa y subjetivamente quisiera volver el tiempo atrás”, sostuvo y aseguró que su única voluntad es que la familia de las víctimas pueda perdonarla.








