Hernán Gil es el hombre más famoso de la avenida principal de Playa Grande, en La Guaira. En las tripas del desastre que asola Venezuela tras los terremotos del miércoles, Hernán es un hilo de esperanza del que han tirado desde el domingo un centenar de personas de diez países. Vigía del estacionamiento subterráneo de un centro comercial, Hernán se refugió bajo el escritorio de su garita y se salvó de un sacudón que volcó literalmente el edificio. Siete días después, se espera que salga vivo en las próximas horas de ese cubículo, en el que ha estado bloqueado por escombros y un techo inestable que no solo ha amenazado con frustrar su rescate, sino con aplastar a sus rescatadores.











