tras un mercado millonario, el equipo de Gallardo está obligado a ir por todo en el orden local

tras un mercado millonario, el equipo de Gallardo está obligado a ir por todo en el orden local

“A ver si nos entendemos los jugadores y la popular… Ustedes mátense en la cancha que acá en la tribuna los vamos a alentar… Pongan más huevos, pongan más corazón…”

El reloj ya había entrado en la madrugada del jueves cuando los jugadores de River cruzaron el campo de juego del Allianz Parque para dirigirse al sector donde estaba el micro que los llevaría nuevamente al hotel donde se alojaron en San Pablo tras la eliminación con Palmeiras de los cuartos de final de la Copa Libertadores. Y en lo más alto del estadio, en una esquina, todavía se encontraban los hinchas de la banda roja que esperaban para salir. Y cuando vieron a los futbolistas pasaron, sacaron la bronca de sus cuerpos con ese cántico que es un grito de guerra.

Después de aplaudir y ovacionar a Marcelo Gallardo al verlo pasar, apuntaron contra los jugadores, esos que pasaron de posibles héroes a villanos de un tiempo a otro en el duelo revancha ante Palmeiras. Y que después de hacer una primera parte muy buena, tuvieron desatenciones claves que terminaron pagando caras y que, con la eliminación consumada, entraron en una zona de turbulencias.

¿Empieza a ser el final de ciclo de varios futbolistas de este plantel? Es posible, sobre todo de los históricos (Enzo Pérez, Nacho Fernández y Milton Casco, de 39, 35 y 37 años, respectivamente, podrían haber jugado su última Libertadores), que por una cuestión etaria están más cerca de su epílogo y la mirada está puesta en otros a los que por ahora sienten pesada la camiseta. El que más expuesto quedó en ese sentido es Kevin Castaño, de flojísimo nivel, y por el que se pagaron más de 13 millones de dólares. Pero no es el único, claro.

Entonces, el foco se pone en el armado del plantel y ahí la responsabilidad cae en Marcelo Gallardo, quien eligió a cada uno de los jugadores, pero a la hora de meter mano en el equipo durante los partidos claves, dio la sensación de que le faltó recambio, a pesar de la gran inversión (de más de 70 millones de dólares) que se hizo en los tres mercados de pases que lleva el Muñeco desde su regreso. ¿Falló el scouting o se demoró la adaptación de los jugadores?

“Es un equipo en construcción”, afirmó el técnico en la conferencia de prensa, aunque el problema no es ese, sino “la falta de funcionamiento”, algo que él admitió en un tramo de la conferencia de prensa en el Allianz Parque posterior a la derrota -y eliminación de la Libertadores- con Palmeiras.

Y ahí está la gravedad de la cuestión. El entrenador lleva más de un año tras su vuelta y aun no pudo encontrar un equipo. Entonces, adentro de la cancha River no tiene confianza y seguridad y no cuenta con la fuerza necesaria para los momentos de definición y las paradas bravas.

Esto se vio reflejado en cada una de las eliminaciones que acumula este segundo ciclo del oriundo de Merlo: las semifinales de la Libertadores del año pasado con Atlético Mineiro; la final de la Supercopa Internacional con Talleres; los cuartos de final del Apertura con Platense; no pasar la fase de grupos en el Mundial de Clubes y esta reciente eliminación en los cuartos de fina de la actual edición de la Libertadores, a manos de Palmeiras.

¿Cómo llega River a 2026, entonces? Empezar a pensar ahora en el próximo año sería un error. Es que si bien la Copa Libertadores es la obsesión y el principal objetivo cuando comienza cada temporada, el equipo de Núñez todavía tiene camino por transitar en este 2025. Todavía está en competencia en el Clausura y en la Copa Argentina, torneos que está prácticamente obligado a ganarlos, después del golpe internacional.

Lo cierto es que en lo inmediato River tendrá otro cruce pesado y de máxima tensión. El jueves se enfrentará con Racing en el Gigante de Arroyito por los cuartos de final de la Copa Argentina, en lo que se asemeja a una final anticipada. Y es un mano a mano fuerte, a todo o nada, que puede apaciguar un poco el golpe de la Libertadores o dejar secuelas más grandes. Y en el torneo local, la definición se dará en los playoffs. A su vez, al margen de intentar ganar uno o los dos títulos, el Millonario debe asegurarse su lugar en la próxima Libertadores. Si no es a través de un campeonato, le queda la tabla anual de la Liga Profesional, en la que por ahora es líder.

En definitiva, para hacer el balance final y saber cómo se reconfigurará nuevamente el plantel, todavía quedan momentos cruciales en el año, en los que River deberá estar a la altura. E independientemente de que pase lo que pase, Gallardo seguirá al mando con su proyecto, si los resultados siguen sin aparecer, no quedará exento de los cuestionamientos.

Por eso, de cómo transite River estos meses finales del 2025 dependerá cómo quede parado de cara a 2026.