Kylian Mbappé volvió a escribir una página dorada en la historia de las Copas del Mundo. Con sus dos goles en la victoria de Francia por 3 a 1 en el Mundial 2026, el delantero alcanzó los 14 tantos en la máxima cita del fútbol y superó a Lionel Messi en la tabla histórica de goleadores mundialistas, quedando cada vez más cerca de la marca absoluta del alemán Miroslav Klose.
A sus 27 años y en apenas su tercera participación mundialista, Mbappé elevó su marca y llegó a 14 goles en 15 partidos jugados en Mundiales (4 de 2018, 8 en 2022, por ahora 2 en 2026), además de ser el actual líder de goleo de esta presente edición del torneo internacional.
De esta manera, superó a Lionel Messi (13) y a Pelé (12). En el caso del argentino, le peleará hasta el final de esta Copa del Mundo, pero será la última en la que pueda dar batalla.
El atacante francés llegó a la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá con 12 goles acumulados entre Rusia 2018 y Qatar 2022. Su primera anotación frente a Senegal le permitió alcanzar los 13 y la segunda, a los 14, para asombrar al mundo.
Así Kiki quedó a dos tantos de igualar el récord de Klose, el máximo goleador en la historia de los Mundiales, con un total de 16 goles anotados en 24 partidos disputados a lo largo de cuatro ediciones (2002, 2006, 2010 y 2014).
Un objetivo que parece al alcance de un futbolista que ya demostró su capacidad para brillar en este torneo: fue campeón en 2018, ganó la Bota de Oro en Qatar 2022 y ostenta el récord de más goles anotados en finales mundialistas.
Además, el francés cuenta con una ventaja que ilusiona a su selección. Mientras otros grandes goleadores necesitaron varias ediciones para acercarse a la cima, Mbappé construyó sus números en apenas dos Mundiales completos y el inicio de un tercero, consolidándose como uno de los atacantes más determinantes que haya visto la competencia.
Con varios partidos por delante en la edición 2026, el atacante del Real Madrid tiene la oportunidad de seguir ampliando su leyenda y convertirse en el nuevo rey del gol en la historia de las Copas del Mundo.
Francia y Senegal prometían un encuentro con mucha dinámica, pero recién en la segunda etapa llegaron las mayores emociones, y dos de ellas con Kylian Mbappé como protagonista excluyente: un posible penal y una exquisita definición para anotar su primer gol en el Mundial 2026.
Kiki ya había tenido un mano a mano que el arquero africano Édouard Mendy tapó de manera magistral. A esa altura, el portero del Al-Ahli Saudi ya era figura, dado que también le había ahogado el grito a Michael Olise.
Pero llegó el momento de la polémica. Minuto 59 y un pase deja a Mbappé como extremo derecho, de cara al área. Ni bien la pisa, Sadio Mané (sí, el atacante) dese tira al piso y el delantero del Real Madrid cayó. ¡Penal!, pedían desde el banco francés, e incluso el propio protagonista de la jugada.
El australiano Alireza Faghani, árbitro del partido, en un principio no cobró nada. Pero la insistencia del equipo galo, más la clara señal de su mano en el auricular, indicaban que estaban revisando la jugada.
Segundos más tarde, desde el VAR lo convocaron para que revise la jugada. Y cuando todos vislumbraban que se venía la sanción de la pena máxima, se pronunció para anunciar: No penalty. Siga, siga.
Se dice que nada como provocar a un goleador. Y ni qué hablar si se trata de una estrella de la talla del atacante ex PSG, hoy en el Real Madrid.
Y bueno, apenas un par de minutos después, a los 65, un pase mágico con la delicadeza habitual de Olise, dejó a Kiki frente al arquero. Acompañó la pelota y si controlarla la cruzó levemente para dejar sentado al arquero africano y marcar su primer tanto, el número 13 en los mundiales.
Pero había más. En tiempo de descuento llegó el descuento de Senegal por intermedio de Mbaye. ¿Había tiempo para ilusionarse? No, porque un minuto más tarde, a los 90+6 otro vez apareció Mbappé para sacudir un derechazo que se clavó cerca del ángulo derecho del arquero. Muy poco para decir de un crack que ya es parte importante de la historia de los Mundiales, pero que no se conforma.








