por qué para el DT Luis Enrique fue “el más sabroso y el más difícil”

por qué para el DT Luis Enrique fue “el más sabroso y el más difícil”

Tras su victoria 2-0 ante el Lens este miércoles, el PSG conquistó su 14º título de Liga de Francia, la quinta en forma consecutiva, y aún puede volver a abrir sus vitrinas esta temporada en caso de levantar su segunda Champions en fila. No fue una estrella más para el conjunto parisino, ya que el entrenador Luis Enrique la catalogó como la “más sabrosa, pero también la más difícil”.

Luego de una temporada 2024-25 histórica marcada por su primera Orejona, el PSG está a un partido, ante el Arsenal el 30 de mayo en Budapest, de seguir cimentando un equipo de leyenda. Con esta quinta Ligue 1 consecutiva, los parisinos han cumplido la primera parte de su misión, pero aún queda por delante lo más difícil.

Llevarse el campeonato doméstico con un presupuesto con una diferencia abismal sobre el resto entraba dentro de lo lógico, pero el dominio del PSG no fue tan aplastante como en los años precedentes.

Quizá porque sus rivales se han mostrado más motivados que nunca con la idea de doblegar al campeón de Europa, como ya había vaticinado el DT Luis Enrique en pretemporada. El tiempo dio la razón al entrenador español.

El antiguo seleccionador de España no se ha cansado de repetirlo a lo largo de la temporada: las dificultades encontradas en la Ligue 1 no se han debido a un descenso del nivel del PSG, sino al fantástico rendimiento del Lens.

“Ustedes quieren una liga más disputada y es una liga disputada. Lens sigue ganando partidos y será difícil hasta el final”, decía en abril. Por eso, una vez consumado el título, consideró que ha sido “el más sabroso, pero también el más difícil” de sus éxitos en la Ligue 1.

“Ha sido el más difícil de los tres, sin ninguna duda, pero es porque el Lens hizo un muy buen trabajo”, declaró el entrenador.

“Recuerdo durante la temporada momentos en los que ganaron grandes partidos y muchos partidos consecutivos, y fue complicado”, reconoció el asturiano. Más aún en una temporada en la que el PSG tuvo que lidiar con numerosas lesiones después de haber tenido “pocas vacaciones” debido al Mundial de Clubes.

Consecuencia de ello se produjeron más empates y derrotas que otros años eran impensables -cuatro en total y tres desde febrero-: en Rennes (3-1), que llevó al Balón de Oro Ousmane Dembélé a instar a sus compañeros a jugar de forma más colectiva, ante el Mónaco (3-1) y el Lyon (2-1).

Y sin olvidar el revés en el Clásico (1-0) frente al Olympique de Marsella el 22 de septiembre en el Vélodrome, o la eliminación precoz en Copa de Francia ante sus vecinos del Paris FC en enero.

Unas derrotas que parecían evidenciar un cansancio general del plantel, con un juego menos atractivo y engrasado.

Pero gracias al trabajo del cuerpo técnico y al mejor estado de forma de las estrellas y de los suplentes en los momentos decisivos, el PSG enderezó el rumbo en Ligue 1 y en Champions en un impresionante inicio de la primavera europea.