El proyecto de Ley desreguladora impulsado por el Gobierno, que será enviado en breve al Congreso, incluye la simplificación del funcionamiento del sistema de planes de ahorro previo para comprar automóviles. La iniciativa, que trascendió esta semana, prevé una reforma mucho más amplia que alcanza a todo tipo de actividades comerciales, profesionales y sectores productivos, comercio, transporte y servicios financieros.
La propuesta surgió del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, e implicaría una de las mayores reestructuraciones regulatorias de los últimos años. En el caso de los planes de ahorro, de aprobarse, significaría una notoria reducción de las facultades estatales para intervenir en precios y condiciones comerciales.
Cómo funciona hoy el control estatal sobre los planes de ahorro
Los planes de ahorro para la compra de automóviles 0 km están actualmente regulados por la Inspección General de Justicia (IGJ), a través del Departamento Federal del Ahorro, organismo que establece el modo en que se conforman las sociedades de capitalización para fines determinados. Ese organismo asegura la solvencia de las empresas y controla el cumplimiento de los compromisos asumidos con los ahorristas.
El proyecto de ley establece, en el capítulo 6°, que ese organismo deje de ejercer el control específico sobre este sistema de comercio, en el cual se adquiere un bien que no se entrega inmediatamente sino a plazos, mientras los suscriptores abonan mensualmente una cuota parte del bien.
Así lo establecen los artículos 159 y 160 del texto. En el primero se detalla expresamente que se derogará el decreto 142.277 del 8 de febrero de 1943, referido a las condiciones que deben tener las empresas de capitalización y ahorro. El segundo, en tanto, establece que este tipo de contratos quedarán bajo las disposiciones del Código Civil y Comercial de la Nación y de la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor.
Un ejemplo reciente: el caso de Honda Plan Argentina
A comienzos de julio, y después de casi tres años de gestiones hasta conseguir la aprobación que exige la norma vigente, Honda Argentina comunicó la creación de Honda Plan Argentina (HPA), una empresa específica para administrar un plan de ahorro para comprar motocicletas.
Según el comunicado emitido por la marca, la empresa se constituyó el 21 de enero de 2026, con un capital de USD 5.000.000, una participación accionaria de Honda South America del 60% y de Honda Motor de Argentina S.A. del 40%. Si se deroga la ley que regula la actividad, los consumidores ya no tendrán este tipo de garantías al suscribirse a un plan para adquirir un vehículo.
Las advertencias del sector
Desde una de las actuales administradoras de planes de ahorro del mercado remarcaron los riesgos de eliminar este marco regulatorio. “Es cierto que aún con esta legislación hay varios incumplimientos por parte de las administradoras de planes de ahorro, pero esta legislación es la que obliga a la entrega de unidades en determinados plazos”, aseguraron.
También advirtieron sobre lo que podría suceder sin ese control estatal. “Sin control, cualquier empresa, hasta una SAS, podrá crear un plan de ahorro y si cuando llega el momento de entregar una unidad no lo hace, será tarde, porque el ahorrista ya pagó”, agregaron.
Las marcas chinas y los planes de ahorro
El proyecto llega en un momento en que varias marcas nuevas, casi todas de origen chino, comenzaron a ofrecer planes de ahorro para la venta de sus autos híbridos o eléctricos. Según explicó el especialista en planes de ahorro Pablo Piñeiro, cerca del 30% de los autos que se patentan actualmente en el mercado se adquieren a través de este sistema.
“Las nuevas marcas chinas están empezando a trabajar ese sistema también, pero de forma tercerizada, ya que no cuentan con administradoras propias ni con el respaldo de una terminal”, señaló Piñeiro. Explicó que las marcas más grandes, como BYD o Baic, no tendrían problemas para constituir grupos de ahorristas, dado su volumen de ventas.
Sin embargo, el especialista alertó sobre los riesgos que enfrentarían las marcas más chicas y los propios consumidores. “Comprar un auto a través de este sistema sin ningún tipo de control sería una pésima decisión, no lo recomendaría jamás”, concluyó.









