Niki Pilic, el maestro de Novak Djokovic, y aquel boicot a Wimbledon del 73

Niki Pilic, el maestro de Novak Djokovic, y aquel boicot a Wimbledon del 73

Niki Pilic fue bastante más que uno de los mejores jugadores de su tiempo y el padre tenístico de Novak Djokovic, a quien recibió en su academia de Múnich cuando el serbio, de chico, dejó su país. Pilic, que falleció el lunes en Opatija, al oeste de Croacia, fue también un protagonista principal de uno de los sucesos históricos que marcó el profesionalismo para siempre.

En 1973, una sanción de la Federación Internacional de Tenis al por entonces tenista yugoslavo desencadenó en un boicot a Wimbledon promovido por la ATP, que se había formado apenas un año antes. De repente, el torneo más importante del mundo tuvo que rehacer la lista de sus preclasificados y darles la entrada a 32 jugadores que habían ganado sólo dos partidos en la clasificación y a 49 lucky losers para poder completar el cuadro principal.

¿Qué pasó? Con el inicio de la era Abierta algo cambió sustancialmente entre los tenistas porque un buen número de los mejores tenían firmados contratos con promotores profesionales, en especial con la WCT de Lamar Hunt. Pilic era uno de ellos. Cuando fue citado para jugar la Copa Davis, no acudió por tener un compromiso firmado para presentarse en Las Vegas y fue su propio tío, el general Dusan Kovac, presidente de la federación yugoslava, el que lo sancionó con nueve meses de suspensión para jugar torneos que dependieran de la Federación Internacional de Tenis (FIT). Como los Grand Slams y la propia Davis. De esa manera no podía jugar en el All England.

Cliff Drysdale, el presidente de la ATP, y su junta directiva compuesta por Stan Smith, Arthur Ashe, Jim McManus, Mark Cox, John Barrett y Jack Kramer creyeron que era el momento de mostrar la fuerza unida de los jugadores. Así, el 14 de junio, dos semanas antes del inicio de Wimbledon, avisaron la posibilidad de un boicot.

Las reuniones se sucedieron a un ritmo frenético. Y se intensificaron en los días de la clasificación del torneo. La FIT les pidió a sus federaciones que presionaran a sus tenistas. La BBC, que tenía programada una cobertura de siete horas diarias, le exigió a Wimbledon una solución. Y la poderosa prensa amarilla británica acusó a los jugadores de no amar el tenis y de moverse sólo por intereses económicos.

El ministro británico de Deportes se reunió con Drysdale y Kramer y hasta el líder de la Cámara de los Comunes, James Prior, habló de un problema interno de jugadores y federaciones.

La ATP convocó a los tenistas en el hotel Westbury. Mike Gibson, árbitro de Wimbledon, exigió el acta firmada por quienes decidieran boicotear el torneo para borrarlos del cuadro en el caso de que esa fuera la decisión tomada. Después de tres tensas horas, Ashe, que ejerció como secretario de la asociación, presentó una lista de 81 jugadores, 12 de ellos preclasificados, que apoyaron el boicot.

Pocos minutos antes del que debía ser el inicio de la primera jornada, Gibson recibió el llamado de Ashe y se vio obligado a cambiar tanto el orden de juego como el cuadro. Redujo de 16 a ocho los cabezas de serie y entraron en el nuevo cuadro nada menos que aquellos 81 tenistas de la fase previa.

“Fue un momento clave y se demostró la fuerza que tenía la ATP. Aquellos días, más que ganar una batalla, se ganó una importante guerra para el futuro”, reconoció Drysdale años después. El título fue para el checoslovaco Jan Kodes, que superó a Alex Metreveli en tres sets. Pese al boicot, aquel año Wimbledon tuvo más espectadores que en la edición anterior.

¿Y Pilic? Se quedó en su casa entrenando en polvo de ladrillo con miras a su reaparición en el circuito en Bastad, al mes siguiente. Una sonrisa lo despertaba cada día: sus colegas lo habían apoyado y todos juntos habían hecho historia.