En la industria musical, la lógica suele repetirse: single, álbum, gira. Mau y Ricky decidieron invertir ese orden. El viernes 1 de mayo, en la Sala SinPiso de Palermo, los hermanos Montaner presentaron en vivo las canciones de su próximo disco, Ricky y Mau —que se lanzará el 28 de mayo—, en un formato de escucha anticipada frente a un público que todavía no conocía el material.
“Ustedes son los que van a los conciertos sin saberse las canciones”, soltó Ricky con complicidad con su público que marcó el tono de las dos horas de show. El concepto de esta listening experience nació en Casa Blanca, su nuevo estudio, y se traduce en una puesta minimalista pero técnicamente ambiciosa.
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El recorrido arrancó con “Las flores”, el tema que abre el disco y marca el eje conceptual del proyecto. Antes de la canción, se escucha la voz de Ricky que introduce la idea central del álbum —la relación entre los hermanos—: “Me conoces más de lo que yo me conozco a mí mismo… nadie ha compartido más de mí que tú (…) no es ganar si no lo hacemos juntos”. Y, aunque no todas las canciones abordan ese vínculo, el disco está atravesado por esa identidad compartida.
El foco del show estuvo en la instrumentación: Mau la mayor parte del tiempo detrás de la batería y Ricky alternando guitarras, acompañados por sintetizadores y una base rítmica. Todo el universo visual y sonoro estuvo atravesado por la idea de los dos hermanos construyendo juntos.
Pasaron de un reguetón en el que el público coreaba el estribillo de ‘ay ay ay ay ay’, al ritmo festivo y de merengue de “Bésame“. También hubo espacio para el pop rock en “Amapola”.
El tramo más íntimo llegó con “Tiroteo”, en formato acústico. “Ricky y yo estamos en un momento tan bello en el que —como dice “Las flores”— nos damos cuenta de lo que estamos viviendo mientras lo vivimos… y nos tomamos el tiempo de parar a oler las flores. Eso ha hecho que todo lo que creamos nazca desde un lugar hermoso, desde una paz que no sabemos explicar”, dijo Mau.

Mau y Ricky fueron alternando entre guitarras, batería, sintetizadores y consolas, acompañados por dos músicos, en una idea de laboratorio en vivo.
La influencia de los clásicos dijo presente en “Cantinero”, un homenaje explícito a Maná y al estilo de Alex González, mientras que “Líos”, definida por ellos como esa atracción inevitable que desarma cualquier lógica: “Es como un tipo de persona que es como tu debilidad… que te hace revolucionar la existencia”.
Esta balada pop y sensual incluyó un solo de guitarra eléctrica de Ricky, de lo más aplaudido de la noche.
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Le siguieron “Fotocopia”, una canción sobre las rupturas, y “El lugar”, un reguetón que, según admitieron, “aún no está terminado y podría no estar en el disco”.
El show también tuvo lugar para las colaboraciones, aunque todavía envueltas en misterio. Antes de “007“, el dúo reveló: “Esta canción la hicimos con un productor y artista belga que se llama Stromae… y el hecho de que él esté aquí en este disco con nosotros es un sueño hecho realidad”.
En un momento aún más personal, Ricky presentó “Diamantes“, una bachata: “Esta que viene ahora habla de la historia de cómo conocí yo a mi esposa (Stefi Roitman) aquí en Argentina… espero que les guste”.

Sobre el cierre del recorrido del nuevo álbum, sonaron “Recordando” y “Te quiero“. Con el setlist ya abierto al pedido del público, repasaron hits como “Papás”, “La Boca”, “Ya no tiene novio”, “Desconocidos” y “Bota Fuego”, antes de despedirse con “Gran día”.
“Esta vaina tenemos que vivirla en Latinoamérica… esto es lo que a nos da ganas de seguir: encontrarnos con ustedes”, dijeron sobre el final. En Buenos Aires, Mau y Ricky expusieron el detrás de escena de un disco en construcción: un proceso abierto, atravesado por la hermandad, colaboración y la experimentación. La gira continuará por Asunción, Montevideo, Santiago, Lima, Bogotá y Ciudad de México.
ML








