“Luque era un cholulo que estaba para la foto”, la decepción de Dalma y el llanto al recordar cuando vio a su papá muerto

“Luque era un cholulo que estaba para la foto”, la decepción de Dalma y el llanto al recordar cuando vio a su papá muerto

Dalma Maradona (39), una de las hijas de Diego Armando Maradona (60), declaró este martes en el segundo juicio por la muerte de su padre, donde aseguró que “era un paciente cardíaco” y que los médicos tratantes y la obra social “le hicieron creer” a la familia “que iba a tener una internación domiciliaria seria”, que según ella no ocurrió, y que el neurocirujano Leopoldo Luque “era un cholulo que estaba para la foto”.

La hija mayor del ex futbolista fue la principal testigo de la audiencia N° 17. Llegó aproximadamente a las 10.30 con su esposo a los Tribunales de San Isidro. Minutos después lo hicieron su madre, Claudia Villafañe, junto con Gianinna Maradona y Benjamín Agüero. También estuvo presente otra hermana, Jana Maradona,

Con un paso tranquilo y seguro, Dalma ingresó a las 11.16 a la sala de audiencias. Se sacó un tapado gris y se sentó frente a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 7 sanisidrense.

Una de las primeras cuestiones que declaró fue que con su hermana Gianinna desde hacía un año que no lo veían bien a su papá, que lo sentían “muy lento” y que “balbuceaba”. Relató que luego de haberlo visto en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata, el 30 de octubre de 2020, para su cumpleaños 60, su equipo de médicos decidió evaluarlo.

“El equipo médico eran el neurocirujano Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y Carlos Díaz, el psicólogo”, remarcó, y aseguró que, desde el episodio en Punta del Este, en enero del 2020, su padre “era un paciente cardíaco”, y que “tenía que tomar medicación de por vida” para ello. Luego declaró que también tomaba pastillas para la presión.

Gran parte del testimonio de Dalma se basó en el periodo donde Maradona fue externado de la Clínica Olivos hacia la casa del lote 45 del barrio San Andrés de Benavídez, en Tigre, donde según sus palabras le habían prometido “una internación domiciliaria seria”.

“Siempre se habló de una internación domiciliaria seria, donde todos se comprometían donde haya equipamiento, enfermeros, acompañantes terapéuticos, una ambulancia en la puerta. Creímos que era lo mejor. Con el diario del lunes vimos que no era así, que nunca hubo ambulancias, que los enfermeros tenían problemas para ingresar y que echaron a los acompañantes terapéuticos. Nos hicieron creer que era la única opción posible”, dijo.

Así se refirió respecto del equipo médico de su padre y autoridades de Swiss Medical, con quienes mantuvieron una reunión el 9 de noviembre, dos días antes de su externación.

Patricio Ferrari, fiscal general adjunto de San Isidro junto a Cosme Iribarren, exhibió un chat entre Cosachov y la familia donde se mencionó una descompensación que tuvo Maradona el 13 de noviembre tras comer camarones con brócoli y que la psiquiatra sostenía que la familia era quien debía decidir si tenía que ser atendido con una ambulancia.

“Nos hacían tomar una decisión médica a nosotros que no somos médicos”, sostuvo Dalma y agregó: “No nos informaron de nada, nos daban una responsabilidad. No nos informaron que podía fallar o que no. Nunca hablaron de riesgo. Nunca nos hablaron de riesgos ni consecuencias, siempre era firmar urgente”.

Sobre la participación en un Zoom del 14 de noviembre, explicó que llegaron un acuerdo entre las autoridades de la prepaga, como la gerente de Riesgos Mariana Flichman y Nancy Forlini, con la psiquiatra Cosachov. Se habló de los enfermeros, de acompañantes terapéuticos y de la aparatología en la casa, que no había.

“Flichman había dicho que ellos se iban a hacer cargo de esa parte. Ella habla de cuidados domiciliarios, que era otra cosa que internación domiciliaria. Me habían dicho otra cosa”, indicó.

“Luque nunca me cerró”

Dalma declaró de manera tranquila. A pocos metros de ella, sobre un costado, la miraba atentamente su hermana Gianinna, su sobrino, su madre y su esposo.

En un momento, el fiscal Ferrari le consultó sobre si durante el tiempo que su padre estuvo en la casa se habló de la presencia de un médico clínico.

“Yo planteo que Luque es neurocirujano y planteo que se sume un médico clínico. Me dicen que sí, que no había problema, pero después no hubo lugar para que yo proponga nada y me aclaran que Luque era el medico clínico y quien decide qué sucede y qué no”, sostuvo, en relación a Luque, Díaz y Cosachov.

Luego se reprodujo un audio entre el neurocirujano y Maximiliano Pomargo, asistente de Maradona, en donde Luque le decía que lo querían “limpiar” y donde habló despectivamente de Dalma, Gianinna y Jana.

“Ojalá se hubiese corrido, que tenga la decencia de correrse si algo lo sobrepasaba. Pero no pasó. Yo tuve una charla y le dije que si no estaba a la altura se corriera. ‘Yo estoy a la altura, yo puedo, yo sigo’, me dijo”, recordó.

Ante las preguntas de su abogado Fernando Burlando, Dalma respondió: “Luque se cree su propia mentira, dice que lo operó, pero no es cierto. Nunca me cerró, veía que era más un cholulo que hacer su trabajo; estaba para la foto”.

“Nadie le explicó”

Dalma también hizo referencia al rol del psicólogo Carlos Díaz, quien pidió a la familia no ir a la casa “por una cuestión de organización y como parte del tratamiento era mejor no estar encima, atosigarlo, porque (Maradona) estaba pasando por una situación de abstinencia, que mejor esté solo”.

“Dijo que ellos iban a ir pocas veces a controlarlo, que era un plan que tenía”, añadió.

También señaló que ningún profesional le comunicó a su padre la razón por la que estaba con enfermeros en la casa de Tigre. “Nadie le explicó. Luque dijo que pensaba que esa tarea era de Carlos Díaz, el psicólogo, pero no sucedió”, dijo la testigo.

El momento más duro

Antes de finalizar su interrogatorio, el fiscal Ferrari le preguntó sobre el 25 de noviembre del 2020, fecha en que su padre murió. En ese momento Dalma se quebró al recordarlo. Gianinna también lloró.

“Me llama mi hermana que mi papá no estaba bien. Cuando llego a Tigre, ya había fallecido. Entro y lo veo tapado con una sábana hasta la altura del pecho. Lo vi muy hinchado, todo el cuerpo, la cara… perdón (vuelve a llorar). Lo que más recuerdo es que estaba muy hinchado. No entendía cómo había pasado, cómo estaba muy hinchado”, declaró.

“Yo pensé que esta iba a ser otra de esas veces donde salió de una internación. No hay día donde yo me pregunte si tenía que sacar a estas personas de mala manera y hace otra cosa. Éramos dos contra muchos. No hay día que yo no extrañe a mi papá, que no quiere que este acá”, aseguró.

“Que llore por cada cosa que les pase a mis hijas y que no pueden compartirlo con su abuelo. Por suerte compartí una vida entera con él, y por supuesto me hace falta, lo extraño todos los días de mi vida. Me pone muy triste el final. Él no se quería morir y menos de la manera que sucedió. Dicen que se murió solo y es porque nosotros no teníamos acceso. Me cambió la vida para mal y hasta que no tenga justicia no voy a estar tranquila”, dijo, con la voz entrecortada por la emoción.