Hay familias enteras en Guadalajara, la capital de Jalisco, y en su zona metropolitana que en los dos meses recientes han recibido en sus hogares, directamente de las llaves, agua oscura o de otras tonalidades de muchos colores, con olor a huevo podrido o fétido. La grave situación no es nueva, pero el Mundial de fútbol y los cuatro partidos del torneo que se disputaron en esa ciudad provocaron que la atención y los recursos de las autoridades y los gobiernos locales estuvieran totalmente ausentes para la resolución de esta crisis.









