En el Hard Rock Stadium de Miami, la prensa está en una especie de ‘pecera’ blindada. Eso produce que sea muy difícil sentir el ambiente mientras se realizar un espectáculo deportivo como el de este sábado en el arranque del Mundial de Clubes 2025. Y ahí, mientras Inter Miami la pasaba pésimo contra Al Ahly en el primer tiempo, un cántico desde las tribunas empezó a sonar conocido entre los argentinos: eran los hinchas de Boca, que se acercaron a ver la inauguración del torneo y empezaron a palpitar el debut del próximo lunes contra Benfica de Portugal, en el mismo escenario.
“Y dale, dale, Boca…”, se escuchó claramente a los 25 minutos de la primera etapa, cuando aquellos argentinos desperdigados por diferentes lugares del estadio con capacidad de 65.000 personas, inmerso en el corazón de un predio imponente que incluye la pista donde se realiza la Fórmula 1 y también el estadio de tenis donde se disputan los Masters 1000 de la ATP y WTA.
Decidimos ser los mejores. pic.twitter.com/KsDgIIkcZz
— Lucas Beltramo (@LucasBeltramo) June 15, 2025
Las distancias son largas en una de las principales ciudades del estado de Florida y como son vacaciones de verano no se ven muchos niños por las calles. Pero los fanáticos del ‘Xeneize’ siempre aportan el color y el fanatismo que este tipo de competencias merecen.
Desde el miércoles pasado, cuando la delegación azul y oro hizo base en Fort Lauderdale, muchos de los fanáticos llegaron hasta la puerta del predio de la Universidad de Barry, lugar oficial de entrenamientos. La desilusión es total cuando les impiden ingresar al lugar, pero hay una esperanza que se les abre: “Dejame la camiseta, la hago firmar y mañana te la devuelvo”, promete uno de los encargados de la seguridad del plantel de Xeneize.
La ‘revancha’ para los hinchas está en el hotel de concentración, donde día a día hay jugadores designados para sacarse fotos y firmar camisetas. Hasta el entrenador Miguel Ángel Russo estuvo cumpliendo con ese ritual.
Cierto es que el público americano mira hacia otro lado. No solo con lo que pasa con los latinos frente a la política expulsiva del presidente Donald Trump, sino también con lo deportivo, ya que se están disputando las finales de la NBA de básquetbol y de la Stanley Cup de hockey sobre hielo, mucho más populares que el ‘soccer’.
Lo que pasó este sábado solo deja una teoría, casi confirmación: el lunes, entre la comunidad argentina en Miami y los que viajaron desde Argentina, el debut de Boca va a tener un clima bien parecido al de La Bombonera, por más que se juegue a miles de kilómetros de distancia.









