La oposición colombiana se vuelca a la autocrítica tras una semana de errores en sus comunicaciones

La oposición colombiana se vuelca a la autocrítica tras una semana de errores en sus comunicaciones

Aunque actualmente la izquierda en Colombia tiene la bancada más grande del legislativo, esta semana se quejó más de una vez por acumular oportunidades perdidas. Primero, la atención estuvo contra unos congresistas del Pacto Histórico, el partido que lidera el expresidente Gustavo Petro, criticados por sus mismos simpatizantes cuando hicieron un performance en la fallida moción de censura contra el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán. Luego la misma izquierda admitió que se equivocaron al exigir una réplica al presidente Abelardo de la Espriella en los medios de comunicación, un derecho que tiene la oposición tres veces al año, pero con un video de mala calidad a Petro desde un aeropuerto en Bruselas. Con un celular y sin micrófono desde un pasillo del aeropuerto, el expresidente hablaba de cifras en un tablero imaginario que nunca estuvo detrás de él. “Observen la imagen detrás mío”, repetía, mientras se veían aviones estacionados tras un enorme vidrio.

“El video de Petro, en su forma, fue un absoluto desastre”, admitió Carlos Carrillo, exdirector de la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres) durante el gobierno de izquierdas, en una entrevista en el Tercer Canal. La réplica de Petro, añadió, “me parece que es un desperdicio de un derecho que solo se puede ejercer tres veces en el año”, pues su mensaje, que debía ser sobre el buen manejo de las finanzas públicas, se perdió en la mala producción del video. Carillo hace parte de un sector del Pacto Histórico que critica abiertamente que no se promuevan otros liderazgos y que toda la vocería de la oposición siempre quede en manos del expresidente. “Estos espacios se están desperdiciando en la medida que solo pueda aparecer el presidente Gustavo Petro”, dijo. “Pero nadie en el Pacto Histórico se atreve ni siquiera a cuestionar en cosas de forma al presidente”.

El exsenador Gustavo Bolívar, quien en un consejo de ministros el año pasado le dijo a Petro que lo amaba, no fue tan categórico como Carrillo. Pero sí admitió que la producción del video fue pobre, una opinión experta para alguien que ha sido guionista de telenovelas y sabe que una réplica es una oportunidad ante las cámaras para convencer a la ciudadanía inconforme que sintoniza. “Iba a ser peor”, admitió en entrevista con el periodista Daniel Coronell. “Iba a ser peor porque lo habían grabado vertical, y les dije que no porque la televisión es horizontal, no les van a recibir eso”. Bolívar admite que hubo improvisación y que hubiera sido una mejor réplica hecha por alguien más del partido, pero fue Petro quien pidió enfocarse en las calumnias que Abelardo de la Espriella ha hecho en su contra.

La mala producción para comunicarse no es un problema menor en la política colombiana. Si bien Petro era admirado por su retórica en sus discursos en el Capitolio y en plazas públicas, su candidato presidencial Iván Cepeda fue duramente criticado en la campaña por leer sus discursos en un tono monótono y por un manejo pobre en sus redes sociales. En contraste el ganador de los comicios, el ahora presidente Abelardo de la Espriella, tuvo un manejo milimétrico de las redes donde dominó la conversación digital con inteligencia artificial y dando entrevistas a influenciadores.

A las críticas a Petro se sumaron las que hubo contra su bancada. El Pacto Histórico promovió al principio del Gobierno una moción de censura contra el ministro de Vivienda, el pastor Beltrán, quien fue duramente criticado por irse a la playa cuando el occidente del país estaba en medio de la urgencia del terremoto del 10 de agosto. Varias voces del centro político y de la derecha criticaron al ministro, y la bancada de izquierda vio su primera gran oportunidad. Pero al final la moción de censura en el Senado no prosperó, con una votación de 61 senadores por el no y solo 27 por el sí.

Una moción de censura al principio de un Gobierno tiene pocas probabilidades para prosperar, pero al Pacto Histórico le llegaron duras críticas porque los congresistas en la Cámara de Representantes también exigieron una moción censura al ministro, a pesar de que esta ya había ocurrido en el otro recinto. De acuerdo a la ley Quinta, que rige las reglas del Congreso, si una cámara ya se pronuncia sobre una moción, la otra debe inhibirse. La representante Aida Quilcué, por ejemplo, quien fue fórmula a la vicepresidencia de Iván Cepeda, exigió esa moción a pesar de que ya estaba aprobada la del Senado.

“Deje el espectáculo a un lado. Quien lleva años en este recinto debe conocer la Carta, no solo las cámaras”, le respondió la abogada indígena kankuama Valentina Araújo, quien ha hecho parte del partido MAIS. Las críticas se fueron al ‘performance’, de una bancada que es nueva en el legislativo y que tiene a varios influenciadores: para criticar al ministro de Vivienda llevaron piñas coladas al Capitolio, al igual que flotadores y balones de playa, con los que se les vio jugando en la plenaria.

“El problema que tiene ahora mismo el Pacto Histórico en el Congreso de la República es que parte de su actividad política se mueve más por la lógica de lo viral que por el fondo de las discusiones”, dijo Alejandro Chala, quien es analista político que ha sido investigador de la Fundación PARES. “El problema es que se están quedando encerrados en la respuesta coyuntural, en la contestación a los partidos de gobierno, pero no en una lectura profunda y de largo plazo de cuáles van a ser los problemas fundamentales de este gobierno y como abordarlos de forma crítica”.

Chala no estuvo solo en sus críticas. Un influencer de izquierda, Celso Tete, pidió que la oposición no se enfocara en buscar clicks sino más en radicar derechos de petición para “hacer estricto seguimiento al gobierno De La Espriella” en cuanto a contratación pública, manejo de los recursos naturales o censura al sistema nacional de estadística. “La oposición debe ser sólida, como ya las hemos tenido antes”, dijo.

Y es que la oposición que hizo famosa a Gustavo Petro, en sus dos décadas como legislador, fue sustentada en investigaciones sobre la parapolítica o la corrupción en la contratación en Bogotá. El exsenador buscó evidencia, entrevistas o documentos que demostraran una actitud criminal del gobierno de turno. Ahora la misma izquierda que tiene la bancada más grande del legislativo tiene una enorme plataforma para hacer oposición, pero no ha encontrado bien la mejor estrategia para enviar sus mensajes.