la noche en Vélez que marcó un hito del rock en la Argentina

la noche en Vélez que marcó un hito del rock en la Argentina

Diego Armando Maradona entró a la pieza del “Chueco” Alves y dijo: “Acompañame a ver a Queen. Tengo que llevar una camiseta así la intercambio”. En teoría, el que era la joya de Boca en 1981, tenía el permiso de Silvio Marzolini (técnico de ese momento) para abandonar la concentración y llegar sobre la hora al último concierto de la banda británica en Vélez. Jim Beach, representante de Queen, ya había pedido verlo jugar en una visita anterior pero lo que desencadenó ese cruce fenomenal fue también el pedido de Freddie Mercury. Lo querían conocer. Maradona sería la única persona en toda la historia de la banda que interrumpiría un show y hablaría por el mismo micrófono de Freddie. “Quiero agradecer a Freddie y a los Queens por hacernos tan felices”, dijo Diego. El resto, como escriben los autores Iván Petracci y Lucas Pan, es historia.

El libro Queen en Argentina (la historia jamás contada) no viene a saldar ninguna cuenta sino que viene a reforzar la trascendencia de un hecho histórico para el país. En su gira para presentar su disco The Game, es decir, en el pico de su popularidad, la banda de rock británica más importante del momento decidió desembarcar en Sudamérica pese a las dificultades del contexto. No sólo tuvieron que coordinar sus cinco fechas en la Argentina con autoridades de facto sino que tuvieron que planificar el desembarco de toda su estructura.

Como dicen sus autores, para ser exactos: trasladaron todo su equipo técnico en tres aviones y dos barcos, más otro avión que transportó los generadores eléctricos. Además fue la primera vez que los fans de la música pudieron acceder a un artista internacional. Casi a la par del desembarco de The Police pero a otra escala. Masiva, en efecto.

Con prólogos anecdóticos de Daisy May Queen y Bebe Sanzo, el texto es estricto y pone el foco en el dato revelado. A partir de entrevistas, memorabilia de colección y algún cruce de dato (también de testimonios y publicaciones de época) la escritura de esta historia se desliza a la orden de los descubrimientos.

No hay lugar para desarrollo narrativo ni herramientas de la crónica. Es un informe crudo y revelador sobre detalles que nunca se contaron de aquella histórica visita. “Nos interesaba la información de primera mano, por eso le dimos prioridad a las entrevistas que hicimos para el libro. Testigos claves de la visita de Queen a nuestro país”, agrega Lucas Pan en contacto con Clarín.

El libro se destaca por la cantidad de fotos inéditas que hay. Sobre todo, por el grado de intimidad que muestran. Son fotos de back, terceros tiempos, traslados y refrigerios en lugares fijos. También, por supuesto, muchas fotos de los integrantes de Queen abrazados a los fans que donaron su registro. Fans que, de alguna manera, estuvieron involucrados en la técnica de la gira. Seguridad privada, traductoras, productores y hasta mozos. Las fotos de la llegada en Ezeiza se parecen mucho a las de Mercedes Sosa en el regreso de su exilio en 1982.

Por otro lado, hay una serie de fotos en el jardín japonés que trascienden en profundidad y hermosura. Ahí se lo ve, por ejemplo, a Freddie Mercury contemplando el lago del predio. Estas fotos fueron hechas por una cámara polaroid del cantante. El acceso a este material fue gracias a Gabriel Fernández, hijo de Oscar Fernández, que ofició de seguridad privada de Mercury. “Las tenemos nosotros y las guardamos por mucho tiempo”. En el libro se muestran por primera vez. Freddie vino con esa cámara a la gira y regaló varias de las fotos que se iban haciendo desde ahí”, cuenta Pan.

Destaca, además, que son fotos íntimas, que nunca estuvieron pensadas para la prensa pero dado el contexto del libro (y su éxito internacional) eran una buena oportunidad para mostrarlas.

Queen en Argentina 1981 cuenta también con mucho material de colección expuesto, principalmente, gracias a sus dos autores y sus reliquias guardadas durante todos estos años. Algunas se ven retratadas en imágenes a través de las 143 páginas del libro. Desde autógrafos de los músicos hasta las distintas entradas de los cinco shows que dieron en el país; en Buenos Aires, Mar del Plata y Rosario.

También en contacto con Clarín, Iván Petracchi devela: “Uno de los mayores desafíos del archivo fue poder contactar a Jorge Fregonese, el traductor principal de Freddie, y el que se encargó de la organización de la comitiva local. Vive hace muchos años en el exterior y casi nadie había podido dar con él”.

Y respecto a los datos que les resultaron imposibles de conseguir para el libro se refiere a una entrevista y a un registro en papel. La nota deseada era a la familia de Maradona. Intentaron por Whatsapp con Claudia Villafañe y hasta fueron a la puerta de la casa de Dalma Maradona. No hubo caso, tuvieron que centrarse en el testimonio de “Chueco” Alves.

Y en cuanto al registro, quisieron conseguir una foto en alta calidad de la firma de “invitados ilustres” de Freddie y los demás músicos en el restaurante “El viejo pop” de Mar del Plata. Tienen el registro pero le falta calidad para una impresión adecuada.

También en el libro cuentan que les consta que Freddie firmó esa misma destacada en el Jardín Japonés pero tampoco consiguieron el registro. Como toda investigación, esas búsquedas les generaron otros caminos que sí terminaron en la edición final del libro.

A partir de la reconstrucción histórica de los hechos, también se generan secuencias e imágenes que ofrecen contexto y también surrealismo cotidiano.

Una de las más pintorescas y hasta inusual, es la de la “Tía Tota” (Nélida Capalbo) yendo y viniendo del estadio con la recaudación en la misma bolsa de consorcio donde también cargaba las entradas, artesanalmente elaboradas. Era imposible que Queen tocara en la Argentina por la falta de estructura. Y este gesto, más un montón más que se descubren en este libro, también lo hicieron posible. We are the champions.

Queen en Argentina. La historia jamás contada, de Iván Petracci y Lucas Pan (Eudokia).