Un hombre que fue condenado en 2018 por un choque fatal ocurrido tres años antes en el acceso a Monte Hermoso en el que murieron dos personas, y que tiene prohibido conducir hasta octubre de 2028 por disposición judicial, fue visto manejando por las calles de Bahía Blanca por familiares de las víctimas, que no solo lo filmaron, sino que también realizaron una denuncia por posible desobediencia.
Se trata de Cristian Enrique Crocetti, responsable de la muerte de Luis Pistocchi y Carmen Martínez en un accidente ocurrido el 30 de enero de 2015. En ese momento, según los testimonios, circulaba a alta velocidad, invadió el carril contrario y embistió a varios vehículos.
De acuerdo con la denuncia, fue observado el pasado domingo en el estacionamiento del Bahía Blanca Plaza Shopping, donde los familiares reconocieron al condenado y vieron cómo se subía al asiento del conductor de un Renault Sandero.
“Mi señora los vio y me dijo ‘ahí se van los asesinos’. Intentamos evitar problemas, pero después decidimos salir y ver qué hacían. Fuimos hasta la playa de estacionamiento y vimos cómo se subía del lado del conductor y se iba manejando como si nada”, relató Gabriel Pistocchi, hijo de una de las víctimas, en diálogo con La Brújula 24.
Según se indicó, los presentes lograron registrar la secuencia con sus celulares. Otro de los familiares que participó de la denuncia detalló: “Se subió del lado del conductor a un vehículo Renault Sandero. Cuando el auto empezó a circular, lo grabé con el celular”.
“Además, le pregunté: ‘¿Vos podés manejar?’. Cuando me vio la cara, se fue raudamente por la bajada del estacionamiento por calle Fragata Sarmiento”, repasó.
La presentación fue realizada ante la UFIJ Nº1 de Bahía Blanca, con intervención de la fiscal Marina Lara. La familia sostiene que el episodio constituye una posible desobediencia judicial, ya que Crocetti continúa alcanzado por la inhabilitación para conducir.
En relación con el hecho por el que fue condenado, Pistocchi recordó: “Mi padre falleció en el momento y la otra víctima murió a los pocos minutos. Mi hija, mi hermana y mi sobrino quedaron con múltiples fracturas. Fueron 11 años de calvario para reconstruir nuestras vidas”.
Además, cuestionó la actitud del condenado y de su entorno desde entonces: “Nunca ni una sola vez se acercaron para ver si necesitábamos algo o para pedirnos disculpas. Nada absolutamente”.







