Un agente de la Policía de Santa Fe quedó en prisión preventiva acusado por abuso sexual contra sus siete sobrinos. El hombre trabajaba en los Tribunales de la capital provincial y tenía contacto directo con niños y adolescentes, motivo que llevó a que la Justicia decidiera que permanezca tras las rejas mientras avanza el proceso en su contra.
La medida cautelar fue impuesta por el juez Nicolás Falkenberg a raíz del pedido realizado por los fiscales Vivian Galeano y Ezequiel Hernández en una audiencia realizada este lunes.
Los episodios que derivaron en la detención del integrante de la fuerza de seguridad ocurrieron desde mediados de la década del 90 y hasta 2014. Durante ese período, “algunas de las víctimas fueron abusadas desde que eran muy pequeñas, en reiteradas oportunidades y durante años”.
En este sentido, Galeano explicó que, si bien “la defensa del imputado planteó que los ilícitos estaban prescriptos, el juez tomó uno de los hechos y entendió que, al momento de su comisión, se dictó la denominada Ley Piazza que habilita a quienes sufrieron estos delitos a denunciar cuando son mayores”.
La funcionaria, consignó el Ministerio Público Fiscal (MPF) en su sitio web, explicó que los abusos “fueron en un contexto familiar complejo” y precisó que las víctimas son hermanos: “cuatro niños y tres niñas que ya son mayores de edad y que sufrieron una gran afectación emocional” en el transcurso del procedimiento judicial.
En esa línea, mencionó que a todos “les costó muchísimo poder hablar e incluso poner en palabras las pretensiones que tenían”.
Las autoridades judiciales dispusieron que el hombre, identificado como Ricardo ML, vaya a la cárcel de forma preventiva debido a la función pública que tenía asignada en los tribunales santafesinos.
“Por sus funciones, podría tener contacto con niños, niñas y adolescentes cuando, por ejemplo, se realiza una entrevista en Cámara Gesell”, señaló Galeano e indicó que la investigación continúa porque “podría haber más víctimas”.
El policía quedó señalado como autor de los delitos de “abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una de las víctimas; abuso sexual gravemente ultrajante agravado en perjuicio de cinco víctimas y abuso sexual simple agravado en perjuicio de la séptima víctima”.
“No eran abusos con el ejercicio de violencia, sino con manipulación, de la confusión, del regalo de juguetes, sacarlos a pasear. Eran niños vulnerables que accedían y no tenían manera de defenderse”, contó la fiscal en declaraciones al programa De 12 a 14.
En todos los casos, aclararon, la atribución fue agravada porque el agente policial, al momento en que ocurrieron los casos denunciados, estaba a cargo del cuidado de los niños abusadas.








