El Senado de la República ha aprobado en la noche de este martes la reforma laboral propuesta por el Gobierno con todas las exigencias hechas por el presidente Gustavo Petro. Con esta decisión, el primer mandatario de izquierda en la historia reciente de Colombia logra una inesperada victoria legislativa que le devuelve oxígeno en medio de un caos político que exacerbó el atentado al precandidato presidencial opositor Miguel Uribe Turbay. Para convertirse en ley, a la reforma que busca mejorar las condiciones laborales para más de 10 millones de trabajadores formales solo le falta la conciliación entre los textos que se aprobaron en la Cámara y en el Senado. Tiene para ello lo que resta de la semana porque este viernes, 20 de junio, culminan las sesiones del Congreso.
Minutos después de la votación de la reforma, cuando los senadores del Pacto Histórico abandonaron el recinto, el presidente del Senado, el conservador Efraín Cepeda, sometió a votación la segunda propuesta de consulta popular radicada por el presidente. La oposición hundió, con 52 votos por el No y solo 2 por el Sí, la pretención del presidente de convocar a las urnas para que la ciudadanía decida sobre las 12 preguntas relacionadas con las condiciones laborales y las 4 del sistema de salud. De esa manera, reafirma su negativa, tras una debatida votación hace un mes, que el Gobierno ha señalado de haber sido fraudulenta y por la que ha convocado a la consulta vía decreto, con una criticada interpretación de las normas que tiene al país en un choque legal.
Durante la última jornada de discusión en la plenaria del Senado, el Gobierno se impuso a la oposición, con el apoyo de algunos senadores de las bancadas independientes, y triunfó en las todas las votaciones importantes. La primera gran victoria celebrada por el Pacto Histórico, partido de Gobierno, y por sus aliados de los partidos Verde, Liberal, y La U, más algunos senadores de los opositores Cambio Radical y Conservador, fue la devolución del carácter laboral al contrato que tienen los estudiantes en formación técnica de la estatal del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). El ministro del Interior, Armando Benedetti, que tuvo un papel determinante para conseguir los votos positivos que hacían falta. A inicios de la tarde, celebró ese primer logro. “Una noticia histórica. La plenaria del Senado ha aprobado en plenaria el artículo 23 de nuestra reforma laboral: las y los aprendices del SENA tendrán contrato laboral. Un derecho que se les quitó en 2003 y que ahora lo recuperamos. Les estamos cumpliendo a las y los jóvenes de Colombia!”, escribió el antiguo senador de La U en X. Esta decisión es una fuerte derrota para las grandes empresas, que se opusieron a que ese contrato fuera laboral.
Un par de horas más tarde, el Gobierno volvió a ganar en una de las votaciones más importantes para el presidente, la eliminación de los artículos 37 y 38, que según el movimiento sindical fomentaban la contratación y la cotización por horas e incentivaban la precarización laboral. En una primera votación de ese asunto, los senadores oficialistas y los de oposición quedaron empatados en 47 votos. Apenas unos minutos después, en una nueva votación, el Gobierno logró cuatro apoyos definitivos para archivar esos artículos. Petro celebró ese avance en su cuenta de X: “El trabajo por horas destruye por completo todo el código sustantivo del trabajo. Lleva a los trabajadores y trabajadoras a la máxima explotación laboral (…) Si un contrato por tres meses es malo, imagínese uno por horas. Hasta ahora ha avanzado favorablemente el progresismo laboral en el senado”.
Los triunfos del Gobierno continuaron con la aplicación del aumento de la jornada considerada como nocturna, y que, por lo tanto, implica un sobresueldo, a todas las empresas. La oposición quería excluir a las micro y pequeñas compañías. Al final se aprobó el texto que salió de la plenaria de la Cámara de Representantes, que establece que los recargos nocturnos comenzarán desde la 7 de la noche. Hoy en día inician a las 9. El pago de los dominicales y festivos también aumentó del 75% al 100% como deseaba el presidente Petro. El último éxito del Gobierno fue la eliminación de la posibilidad de concentrar la jornada semanal de cuatro días, en lugar de los cinco actuales, una propuesta que habían liderado los partidos de la oposición, el Conservador y el Centro Democrático.
Aparte de la conciliación pendiente, ahora el presidente deber decidir si cumple su promesa de que si se aprobaba la reforma como él quería retiraría el polémico decreto de la consulta popular.








