El interés del bono de Estados Unidos a 10 años se dispara al 5,22%, máximos de 2007 | Mercados Financieros

El interés del bono de Estados Unidos a 10 años se dispara al 5,22%, máximos de 2007 | Mercados Financieros


Vuelven las tensiones a los mercados de deuda. La preocupación por el alargamiento de la guerra con Irán y su impacto en la inflación, junto a datos económicos mejores de lo esperado en Estados Unidos, desencadenaron este miércoles una venta masiva de bonos del Tesoro (lo que provoca caídas de precio y subidas de rentabilidad), que se ha contagiado a Europa y Asia. El bono español a 10 años ha concluido la sesión en el 4,08%, según Bloomberg, el cierre más alto desde 2013. Durante la jornada, ha tocado el 4,1%. El riesgo inflacionista está elevando las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, y los tipos del bono estadounidense a diez años superan el 5%, hasta situarse en torno al 5,22%, su nivel más alto desde 2007.

Otros plazos más largos sufren también presión vendedora. El bono estadounidense a 30 años ha alcanzado el 5,49%, cota no vista desde 2004. Y el español a igual plazo se sitúa en el 4,533%. El movimiento es global: el aumento ha superado los 10 puntos básicos en los rendimientos de Japón, Australia y Nueva Zelanda. El japonés a diez años ha escalado hasta su pico más alto en 30 años.

Las Bolsas mundiales, con todo, cotizan con timidez este complicado escenario. En Wall Street, el Nasdaq se mantuvo plano, del mismo modo que el S&P 500. El Ibex, que durante buena parte de la sesión se ha librado de los descensos por la solidez de Inditex y los bancos, ha acabado por sucumbir a los números rojos. Ha cerrado con caída del 0,3% en 19.574 puntos, un descenso inferior al registrado por otros parqués europeos, en torno al medio punto.

Detrás del movimiento en la deuda está el precio de los hidrocarburos, con el barril de brent instalándose este jueves por encima de los 107 dólares, mientras el WTI (de referencia en EE UU) supera los 95 dólares. “Los precios del petróleo siguen siendo el principal motor del mercado”, afirmó Nadege Dufosse, gestora de Candriam. “Los inversores se mueven a ciegas, ya que es imposible predecir el rumbo de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos”.

El alza de los combustibles indica más inflación a futuro, por lo que los inversores exigen más rendimiento por su dinero. Y supone, también, más perspectivas de alzas en el precio del dinero, sobre todo en EE UU. El mercado ve ahora una probabilidad del 71% de una subida de tipos de interés de al menos 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal en octubre —frente al 50% de hace un día—, según la herramienta FedWatch de CME. La semana pasada, la Fed llevó a cabo la primera subida de tipos desde 2023. El presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, que tiene voto en el Comité Federal de Mercado Abierto, ha puesto el foco en las nuevas expectativas de más alzas a corto plazo y ha señalado que los tipos “podrían tener que subir de nuevo este año”. Mientras, los datos indican que la economía estadounidense mantiene su salud. Eso sí,el movimiento en los tipos de interés implica hipotecas más caras: el tipo medio en los préstamos para vivienda a 30 años supera ya el 7%.

El repunte bursátil de esta semana se va desvaneciendo ante la creciente preocupación de que los elevados rendimientos de la deuda estén erosionando el atractivo relativo de las acciones frente a los bonos. “Esto es el mercado diciéndonos que hemos entrado en un auténtico ciclo de reajuste al alza”, afirmó a Bloomberg Tony Miano, del Wells Fargo Investment Institute. “Toda la curva se está revalorizando de golpe, lo que significa tasas de descuento más altas para la renta variable, mayores costes hipotecarios y de financiación corporativa, y un listón más alto para los activos de riesgo”.

Un acercamiento o la resolución del conflicto en Oriente Medio aliviaría la presión, sobre todo para los tipos europeos, dada la obstrucción en el canal energético, pero también consideran que en Estados Unidos la situación va más allá del petróleo en este momento. Prueba de ello son las intenciones de Donald Trump, manifestadas en público, de prohibir las exportaciones de diésel con el fin de impulsar una caída en su precio doméstico.

“Mi escenario base no es que los mayores rendimientos desencadenen un mercado bajista generalizado en el mercado de valores, sino que probablemente limiten la expansión de las valoraciones y hagan que el crecimiento de las ganancias sea cada vez más importante”, afirmó Simon Wiersma, de ING Bank. Precisamente la pugna entre los resultados empresariales y la presión inflacionaria es lo que destaca a la CNBC el experto Massimo Santicchia, quien añadió que la inflación no está impulsada “solo por el petróleo”. A su juicio, “no hay forma” de que la Reserva Federal vaya a bajar los tipos o haga una pausa en este momento y probablemente se produzcan “dos o tres subidas de tipos” más.

La mayoría de las Bolsas asiáticas registraron caídas. Los índices japoneses fueron a contracorriente de la tendencia en general, al subir en una sesión de recuperación tras un festivo de tres días. El Nikkei 225 de Japón subió un 0,88%. El Índice Compuesto de Shanghái de China cayó un 1,22%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong cedió un 0,3%.

Los inversores centran la atención también en la reunión de Trump con Xi en Washington el jueves, en la que se espera que los líderes aborden temas en torno al comercio, la inteligencia artificial, la tecnología y Taiwán. En el frente tecnológico, los mercados estarán atentos a si los líderes llegan a un acuerdo sobre las crecientes demandas de más regulaciones en materia de seguridad de la IA, así como las ventas de chips de IA a China. Mientras que el secretario del Tesoro de EE UU , Scott Bessent, señaló que Washington y Pekín han acordado prorrogar su tregua comercial por dos meses.

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