A las dos de la madrugada, en un toque de queda que impide a los ciudadanos estar en la calle, comenzó el operativo. En Isla Mocolí, uno de los sectores residenciales más exclusivos de la ciudad costera de Samborondón, los policías llegaron hasta una urbanización privada para detener al hombre que, según las autoridades ecuatorianas, dirigía una estructura de narcotráfico conectada directamente con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los principales grupos criminales de México.
El presunto financista de la organización fue detenido en otra urbanización privada de Samborondón, Riberas del Batán. Ambos tenían custodios, según informó el ministro del Interior, John Reimberg. La operación se extendió durante la madrugada hasta el amanecer y terminó con 39 detenidos, todos ecuatorianos, de acuerdo con el balance oficial.
La particularidad de esta estructura, según el funcionario, es que no dependía de ninguna de las grandes bandas criminales que operan en Ecuador. No tenían alianza con Los Choneros, Los Lobos u otra organización local. Las investigación apunta a que sus integrantes tenían una comunicación directa con miembros del Cartel Jalisco. “A diferencia de otros casos, no se dedicaban a matarse entre ellos, se dedicaban al narcotráfico con un enlace directo con miembros del CJNG en México“, explicó Reimberg durante el operativo.
La investigación comenzó hace ocho meses y se ejecutó con cooperación estadounidense. Según el funcionario, durante ese periodo las autoridades incautaron alrededor de siete toneladas de droga que atribuyen a esta estructura. El ministro calculó en unos 322 millones de dólares la afectación económica provocada por los decomisos realizados durante los últimos meses.
La ruta que investigaron los agentes comenzaba en Colombia. La droga llegaba a Ecuador y era acopiada, distribuida y preparada para salir nuevamente del país. Según la versión oficial, la organización contaminaba contenedores y utilizaba los puertos de Guayaquil y Machala para enviar los cargamentos por vía marítima hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa.
Los agentes realizaron allanamientos en Guayaquil, Daule, Samborondón, Ventanas, Babahoyo, Puebloviejo, Vinces y Machala. La Policía desplegó más de 320 agentes, mientras que la operación contó con la participación de unos 50 miembros del Comando Sur de Estados Unidos y agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Según Reimberg, Estados Unidos aportó tecnología y apoyo operativo para ejecutar las intervenciones. El ministro dijo que algunos de los principales objetivos tenían equipos de seguridad y que la información de inteligencia permitió ubicar sus domicilios.

El despliegue ocurre apenas un día después de que el presidente Daniel Noboa hablara ante la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la necesidad de cooperación internacional para combatir a las organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras.
“Ningún Estado puede enfrentar solo a un enemigo que cruza fronteras”, escribió Noboa este jueves en su cuenta de X, al destacar la operación. El mandatario vinculó el operativo con su discurso ante la ONU y agradeció el trabajo de la Policía, la DEA y el Comando Sur.
El caso ahora pasa a la justicia ecuatoriana. La Fiscalía investiga a los detenidos por presunta delincuencia organizada. Según Reimberg, con la captura de los 39 integrantes, “este brazo del CJNG quedaría desarticulado”.
Al menos desde el 2014 existen indicios de la presencia del peligroso cartel mexicano en Ecuador. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos también ha señalado los vínculos entre el CJNG y la organización criminal Los Lobos, una de las bandas más sanguinarias del país, a la que le atribuye tareas de seguridad en las rutas utilizadas para sacar la droga de Ecuador.








