el hijo de un físico cuántico argelino que sintió terror la primera vez que se subió a un karting

el hijo de un físico cuántico argelino que sintió terror la primera vez que se subió a un karting


El Gran Premio de Fórmula 1 de Países Bajos tuvo un nombre inesperado en el podio: Isack Hadjar, quien firmó una gran actuación en el circuito de Zandvoort, se benefició del abandono de Lando Norris por problemas en el motor a pocas vueltas del final y escoltó en la clasificación a Oscar Piastri y a Max Verstappen. Fue el primer podio del piloto de Racing Bulls en la 15ª cita de su temporada de rookie. Un tercer puesto que se festejó como una victoria en el box del equipo B de Red Bull y que fue el premio al esfuerzo de toda su familia. Porque el francés de 20 años nunca habría llegado a la categoría reina del automovilismo si no fuera por sus padres, piezas clave en la construcción de su carrera.

Hijo de inmigrantes argelinos, Hadjar nació el 28 de septiembre de 2004 en París y tenía apenas cinco años cuando su papá Yassine, físico cuántico e investigador de la Universidad de Tecnología de Troyes, lo subió por primera vez a un karting. Esa primera experiencia no le gustó –“Me pareció aterrador”, dijo alguna vez-, pero dos años más tarde comenzó a tomar clases y su talento no tardó en sobresalir.

Yassine entonces le compró un karting y comenzó a acompañarlo a las competencia. “Odia a los mecánicos, pero se convirtió en mecánico solo para mí. Fines de semana en la pista, viajes largos… me dedicaba todo su tiempo libre”, contó el piloto de RB en una entrevista con el sitio Motorsports hace algunos meses.

De su papá aprendió la importancia del compromiso y del trabajo, de disfrutar de los momentos más “aburridos” de cada competencia y de usar siempre la cabeza. Tanto impacto tuvo Yassine en su carrera, que Isack lo homenajea ahora cada vez que se sube a un monoplaza de F1. Porque la parte trasera de su casco está adornada con varias fórmulas matemáticas de físicos teóricos como Albert Einstein, Isaac Newton y Erwin Schrödinger.

En 2014, con apenas nueve años, el francés comenzó a competir en kartings a nivel nacional. Tres años después, pasó a correr en competencias internacionales y en 2018, finalizó 22° en el Campeonato Mundial.

Entonces llegó el momento de dar el salto a los monoplazas y en ese momento, entró en escena su mamá Randa. Directora de recursos humanos en una empresa pública, aprovechó su amplia red de contactos para reunir el presupuesto que le permitió a su hijo dar ese importante paso. Hoy, sigue siendo su manager.

“Cuando empecé a obtener resultados, las cosas se pusieron más serias y mi madre intervino”, afirmó Hadjar, amante del deporte en general, fanático del PSG y amigo íntimo de Fabio Quartararo, una de las estrellas del mundial de MotoGP.

“Mis padres llegaron solos a Francia a los 19 años y construyeron todo lo que tienen con esfuerzo. Siempre han estado a mi lado, este un proyecto familiar. No podés tener 7 años y decidir por vos mismo empezar a correr en kartings. Necesitás el apoyo adecuado, la gente adecuada a tu alrededor. Mis padres siempre han sido inteligentes. Siempre elegíamos los campeonatos en los que queríamos participar”, continuó.

Hadjar comenzó a correr en kartings a los siete años. Foto Instagram @isackhadjar

En 2019, Hadjar debutó en la Fórmula 4 francesa, en la que no tardó en conseguir su primera victoria: en Spa-Francorchamps, en la tercera cita de la temporada. Y tras pasar por la Fórmula 4 Europea, en 2021 llegó a la Fórmula Regional Europea, en la que compartió pista con Franco Colapinto. El francés corría para el R-ace GP y finalizó quinto en el campeonato; y el argentino, terminó sexto con el MP Motorsports.

La experiencia en esa categoría marcaría su carrera para siempre. Porque tras su victoria en la primera carrera de la tercera fecha en Mónaco, recibió un llamado de Helmut Marko, asesor de Red Bull y gran responsable en la formación de pilotos de la escudería austríaca.

“Cuando mi representante me dijo que Helmut quería verme, pensé que estaba bromeando”, recordó el francés, que corrió desde el departamento que alquilaba hasta el hotel de Marko para no perder la reunión.

“Cuando llegamos, nos sentamos y todo fue muy sencillo. Me miró y me dijo ‘Te enviaré un contrato. Listo’. En ese momento me pareció extraño, pero luego lo entendí: así es como funciona”, relató quien se convirtió así en piloto de la Academia de Red Bull.

Luego de quedar cuarto en el campeonato de la Fórmula 3 de 2022, mientras daba sus primeros pasos en el programa de jóvenes talentos del equipo austríaco, en 2023 y 2024 corrió en la Fórmula 2. Su primera temporada en la telonera de la F1 estuvo lejos de sus expectativas, pero el año pasado peleó el título hasta la última fecha con Gabriel Bortoleto, hasta que un problema mecánico en su coche en la última cita del calendario en Yas Marina lo dejó sin chances.

Se tuvo que “conformar” con el subcampeonato, pero su enorme temporada terminó de convencer a Red Bull, que en diciembre confirmó su “promoción” a la Máxima para ocupar la segunda butaca de Racing Bulls. Una butaca que, según algunas versiones (más fundadas en el deseo que en información de fuentes oficiales), iba a ser para Colapinto. Curiosamente, nadie llamó a Hadjar para darle la noticia.

“Nadie me dijo ‘Isack, estarás en la F1 el año que viene’. Cuando terminó la temporada y estaba haciendo una sesión de simulador en Milton Keynes, me dijeron ‘Mañana vas a Faenza (NdR: Ciudad italiana en la que está la sede de Racing Bulls)’. Pregunté por qué y me dijeron ‘No te preocupes, nos vemos mañana’. Ahora es curioso, pero en aquel entonces me mantuvo en vilo, aunque obviamente, me dio la sensación de lo que podía pasar”, contó.

Otra curiosidad: Hadjar desembarcó en la F1 sin ningún título en ninguna categoría menor. Aunque para él, eso no significa nada. “Para un piloto joven, lo más importante es impresionar. Podés ganar un título, pero si no impresionás a la gente, difícilmente lograrás tu objetivo. Te tenés que destacar como sea, de lo contrario, no apoyarán tu sueño”, reflexionó.

"Este año estaré en el podio", escribió Hadjar en su primer día como piloto de F1. Foto Twitter @F1“Este año estaré en el podio”, escribió Hadjar en su primer día como piloto de F1. Foto Twitter @F1

Y al volante de uno de los RB, Isack comenzó a destacarse enseguida. Amante de los nuevos retos, sumó sus primeras unidades al quedar octavo en la tercera carrera del año, en Japón. Punteó luego en otras cinco citas, Arabia Saudita, Emilia Romagna, Mónaco, España (esas tres, consecutivas) y Bélgica. Y este domingo, hizo una gran carrera en Países Bajos.

Largó cuarto, cuidó esa posición durante buena parte de la prueba, en la que tuvo al acecho a pilotos experimentados como George Russell, y a falta de siete vueltas para el final heredó el tercer lugar, luego del abandono de Norris. Así, sumó 15 puntos y quedó décimo en el campeonato, con 17 más que su compañero Liam Lawson. Y alimentó las versiones que aseguran que Red Bull estaría pensando en él para tomar el lugar de Yuki Tsunoda y ser compañero de Verstappen en 2026.

Antes del arranque de la temporada de F1, en un “juego” propuesto por el equipo de redes de la categoría, Isack se había animado a pronosticar que este año estaría “en el podio”. Ya lo hizo una vez. ¿Repetirá en las nueve carrera que quedan? Él, con los pies en la tierra, no se quiere apurar.

“Este podio se siente un poco irreal. Lo que más me sorprendió fue mantener el cuarto puesto en la carrera. Aproveché al máximo lo que tenía y no cometí errores”, analizó muy feliz, pero sin dejarse ganar por la adrenalina, tras cruzar la meta en Zandvoort. Y agregó: “Este era mi objetivo desde que era niño, pero es apenas el primer paso. Espero que haya muchos más”.