el curioso origen de su nombre y el riesgo de contagio

el curioso origen de su nombre y el riesgo de contagio

El “virus Cicada” es el nombre popular del sublinaje BA.3.2 de la variante Ómicron del Covid-19, que desde esta semana cuenta con registros oficiales en Argentina. Fue identificado por primera vez en Sudáfrica a fines de 2024. Se llama “Cicada” (cigarra en latín) porque apareció, desapareció por un tiempo y volvió a detectarse luego en los sistemas de vigilancia global.

El vocablo latino imita el sonido vibrante, repetitivo y característico que emiten las cigarras durante los días calurosos de verano (el sonido ci-ci o similar). Pero más allá del nombre, es clave saber que esta subvariante de Ómicron presenta numerosas modificaciones genéticas que le permiten evadir parcialmente la inmunidad previa, ya sea ésta por la vacuna o por haber tenido previamente la infección.

Hasta ahora, según explica el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), se registraron tres casos en la provincia de Buenos Aires: un adulto y dos adultos mayores. Uno de los pacientes está internado y presenta comorbilidades. Según los expertos, esta nueva subvariante presenta un riesgo mayor de contagio del virus del Covid, por su escape inmunológico.

“Se ha observado un marcado escape inmunológico, cuyo riesgo se considera moderado, con títulos de anticuerpos neutralizantes sustancialmente menores respecto de variantes descendientes de JN.1 y de los antígenos de las vacunas actualmente utilizados”. No obstante, el informe oficial agrega que “los datos disponibles indican que las vacunas contra Covid-19 continúan siendo protectoras frente a enfermedad grave“.

Este linaje fue detectado por primera vez en Sudáfrica, en noviembre de 2024 y fue clasificado como Variante Bajo Monitoreo (VUM). Es descendiente de Ómicron BA.3. Hasta el momento en América sólo habían sido reportadas detecciones en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa, países a los que ahora se suma Argentina.

A fines de 2025, BA.3.2 mostraba un aumento de su detección global. Durante los primeros meses de 2026, su detección se amplió a múltiples países y alcanzó proporciones cercanas al 20 por ciento de las secuencias notificadas a nivel global en las semanas 4 y 5, aunque con una dinámica heterogénea entre países.

Hasta febrero de 2026, BA.3.2 había sido detectada en al menos 23 países de África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía. Entre los países con detecciones se encontraban Sudáfrica, Mozambique, Países Bajos, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Bélgica, Canadá, China (Hong Kong), República Checa, Francia, Italia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, Irlanda, Singapur, Corea del Sur, Eslovenia, España, Suecia y Dinamarca.

Posteriormente fue registrada en Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa. En el período comprendido entre el 14 de junio y el 12 de julio de 2026, BA.3.2 continúa clasificada como VUM. A nivel global, su proporción entre las secuencias notificadas disminuyó de 15,1 por ciento en la semana que finalizó el 14 de junio a 6,45 por ciento en la semana que finalizó el 12 de julio.

“Durante los primeros meses de 2026, se observó que BA.3.2 representaba una proporción mayor de las secuencias obtenidas de niños pequeños que de adultos en algunos países. Este hallazgo podría sugerir diferencias en la susceptibilidad a BA.3.2 relacionadas con una menor inmunidad cruzada generada por exposiciones previas a variantes tempranas de SARS-CoV-2. Sin embargo, el número de secuencias y de casos disponibles, incluidos los casos graves, es limitado y debe interpretarse con cautela”, dice el BEN.

Y agrega: “Los estudios de neutralización muestran que las vacunas basadas en JN.1, KP.2 y LP.8.1 inducen una respuesta neutralizante frente a BA.3.2, aunque de menor magnitud que frente a los antígenos vacunales correspondientes y otros linajes descendientes de JN.1. No se dispone actualmente de estimaciones de efectividad relativa de las vacunas específicamente en poblaciones donde BA.3.2 haya sido predominante”.

Por último, se explica que “la principal característica de interés de BA.3.2 es su marcado escape inmunológico, considerado de riesgo moderado, pero hasta el momento esto no se ha traducido en una expansión competitiva sostenida ni en un aumento demostrado de la gravedad. Por ello, la evaluación disponible indica que BA.3.2 no representa actualmente un riesgo adicional sustancial para la salud pública respecto de otros linajes descendientes de Ómicron, aunque justifica la continuidad de la vigilancia virológica, epidemiológica y de indicadores de gravedad”.