En Ronda de Economistas debatieron cómo preparar a los trabajadores para una economía atravesada por la IA

En Ronda de Economistas debatieron cómo preparar a los trabajadores para una economía atravesada por la IA

La educación ocupa un lugar central en el desarrollo económico de la Argentina, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial (IA) y los cambios que atraviesan numerosas actividades laborales. Mejorar los niveles educativos aparece como una condición para que el país pueda enfrentar una economía cada vez más globalizada y preparar a sus trabajadores para una transformación que ya está ocurriendo.

En Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el especialista en mercados de capitales José Dapena y la economista Lucía Cirmi analizaron los desafíos que plantea la tecnología y cuestionaron algunos criterios utilizados para evaluar las políticas públicas. El debate también abordó los resultados de las pruebas PISA, la inversión educativa y la transición demográfica.

Inteligencia artificial y nuevas capacidades laborales

Es imprescindible que haya un nivel de educación”, sostuvo José Dapena, quien vinculó esta necesidad con los resultados de las pruebas internacionales y el impacto creciente de la tecnología. “Uno no puede pretender desarrollarse como país si los resultados de las pruebas PISA van decreciendo todos los años”, afirmó.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

El especialista también planteó el desafío que representa la IA para numerosas profesiones y actividades laborales. La cuestión, explicó, no pasa solamente por proteger determinados empleos, sino por preparar a las personas para una transformación que ya está ocurriendo. “El punto es cómo se produce esa transición entre los incentivos que se dan a nivel general y cómo yo reacciono frente a eso”.

José Dapena consideró que la IA debe ser utilizada como una herramienta y no como un reemplazo automático del conocimiento humano. “La IA o la inteligencia la tenés que usar”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió que el trabajador necesita comprender aquello que produce la tecnología. “Cuando le pedís a esa persona: ‘explicame lo que la IA te dio como resultado’, no lo sabe explicar, entonces ahí tenés un problema”, explicó.

Para el especialista, las nuevas competencias también implican desarrollar una lógica diferente frente al trabajo: “Tiene que tener mentalidad de algoritmo, mentalidad de prompt”.

Educación, inversión y transición demográfica

Lucía Cirmi, economista, cuestionó la forma en que los indicadores macroeconómicos pueden evaluar las políticas públicas y advirtió sobre el riesgo de privilegiar resultados de corto plazo. “Nuestras herramientas para medir la macroeconomía tienen muchos problemas”, afirmó.

Según Lucía Cirmi, esa mirada puede llevar a subestimar inversiones fundamentales como la educación. “Cada dólar que vos invertís tiene ocho dólares de retorno en el mediano plazo”, señaló.

La economista planteó además que la caída de la natalidad no debería convertirse en una excusa para reducir los recursos destinados a la educación. Por el contrario, consideró que puede abrir una oportunidad para mejorar la calidad educativa. “Ahora podemos acortar acá, total hay menos chicos, y en realidad es nuestra oportunidad para tener más docentes por chico y para invertir más en cada uno de los chicos”, sostuvo.

Finalmente, Lucía Cirmi vinculó estos desafíos con el envejecimiento de la población y el avance tecnológico. “Así como viene la inteligencia artificial, viene la transición demográfica, menos chicos y más personas mayores”, concluyó.