Una gran grieta ha aparecido en el lugar menos esperado, el flamante piso que conformaba la relación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, espacio sagrado hasta ahora, en los 14 meses que han compartido Claudia Sheinbaum y Donald Trump al frente de sus respectivos gobiernos. La crisis política en México por la presencia de agentes de la CIA sobre el terreno en Chihuahua y la acusación de Estados Unidos por narcotráfico contra un gobernador y un senador en Sinaloa enmarcan la ruptura, cuyo tamaño y consecuencias están por concretarse. La partida avanza, alfiles y caballos se preparan. Un movimiento en falso de uno u otro lado podría complicar aún más el panorama.
El ‘caso Rocha’ y la crisis de los agentes de la CIA abren la primera grieta en la relación en seguridad entre México y Estados Unidos








