Caroline Graham Hansen (Oslo, 31 años) sostiene el balón en el que está escrito el nombre de su ciudad. Es el esférico de la final de la Champions, en su Noruega natal, allí donde aprendió a regatear apartando la nieve de las calles. Para llegar a ella deberá superar con el Barça al Bayern de Múnich en el Camp Nou este domingo (16.30, Teledeporte y TV3) tras el empate 1-1 en la ida de las semifinales. Sería la sexta final consecutiva del equipo azulgrana (espera el Olympique Lyonnes, que eliminó al Arsenal). Su futuro en el club, con el contrato cerca de expirar, está por resolverse. “Todavía falta firmar”, ríe sobre su renovación. Llegó hace siete años y siempre se sintió como en casa. “Hay experiencias aquí que tienes que vivirlas para saber cuánta ilusión te hacen. Voy a intentar repetir esta emoción todas las veces que pueda: nunca sabes cuánto te queda de carrera”, explica. En el campo lo demuestra con su osadía. Fuera es introvertida, siempre alejada del foco. Pero sonríe, habla despacio y se adelanta a las repreguntas con interés genuino en la conversación. “Soy bastante diferente a cómo la gente me ve dentro del campo”, confiesa.










