El patrimonio arqueológico de Perú ha sufrido una pérdida irreversible tras la destrucción intencional del geoglifo Triple Espiral, una estructura de más de mil años de antigüedad localizada en la quebrada Santo Domingo, a unos veinte kilómetros de Trujillo, en la costa norte peruana. La figura de más de veinte metros de largo, considerada una joya del arte rupestre costeño, fue borrada por completo pocos días después de que las autoridades ejecutaran un operativo contra invasores ilegales en la zona. El Ministerio de Cultura y la Policía Nacional investigan el ataque como un acto deliberado de venganza, desnudando la fragilidad de un territorio protegido por ley, pero asediado por mafias que invaden terrenos estatales.








