La Supercopa de España se jugó por primera vez en la temporada 1982-83, cuando Diego Armando Maradona vestía la camiseta del Fútbol Club Barcelona. Se disputaron 84 partidos en la historia del torneo que a partir de la campaña 2019-20 se empezó a jugar con cuatro equipos en Arabia Saudita y nunca antes había sucedido lo que se vio este miércoles en el estadio King Abdullah Sports, la casa de Al-Ittihad FC y Al-Ahli de la liga saudí: un goleada por cuatro goles en el primer tiempo. Y fue justamente el conjunto culé el que le asestó semejante paliza al Athletic Club de Bilbao. Espera por el vencedor del clásico entre Real Madrid y Atlético de Madrid, que se enfrentarán este jueves en el mismo escenario a partir de las 16. La final, el domingo a la misma hora.
El comienzo del partido no hacía prever el aplastante 5-0 final. El Athletic, junto a Deportivo La Coruña los máximos campeones de la Supercopa detrás de Barcelona (15) y Real Madrid (13), se animó a discutir el dominio del Barça. Sin embargo, como sucedió a lo largo de toda la noche en Yeda, a orillas del Mar Rojo, falló el equipo vasco en esas ocasiones que tuvo como para -al menos- inquietar a Joan García. Y el conjunto catalán, una aplanadora que acumula ahora nueve victorias en fila y la valla invicta en las cinco más recientes, no perdonó.
Es cierto que también tuvieron algo de fortuna los dirigidos por Hansi Flick, como en el primer gol del encuentro, obra de Ferrán Torres, reemplazante de Robert Lewandowski. Todavía no se habían cumplido los 22 minutos de juego cuando Fermín López ingresó al área derecha y pateó desviado con la suerte de que ese remate encontró a Ferrán, quien tampoco logró impactar la pelota de lleno e igualmente venció la valla de Unai Simón.
Se generó un quiebre al llegar a la primera hora de juego. El gol de Fermín que amplió la cuenta, luego de una gran combinación previa y una asistencia de Raphinha, hundió al Bilbao y le permitió soltarse definitivamente al Barcelona, que mostró especialmente durante los primeros 45 minutos sus credenciales como uno de los mejores equipos del mundo (¿o el mejor?).
La jerarquía de Pedri, el heredero de Xavi e Iniesta, para adueñarse de la mitad de la cancha junto a Frenkie De Jong. La velocidad y contundencia de Raphinha, autor de un doblete. Y la capacidad de Fermín y Ferrán para entrar y salir del área y hacer gala de la precisión en velocidad. El tiki tiki heredado del Guardiola en una mezcla perfecta con la verticalidad de la MSN que tan bien condujo Luis Enrique. Un show que sufrieron los vascos.
El cuarto gol del encuentro, de Raphinha minutos después de que el sueco de 20 años Roony Bardghji marcara el tercero, expica en parte porqué el brasileño pudo haber ganado el último Balón de Oro y se perfila como candidato para el próximo. Recibió del propio Bardghji, encaró a su marcador y sacó un potentísimo zurdazo al techo del arco, inatajable para Simón.
Mientras tanto, Lamine Yamal, víctima de algunas molestias musculares según informan en España, esperaba en el banco suplentes y recién ingresaría en el segundo tiempo para agarrar ritmo de juego de cara a la gran final.
En esa segunda mitad mostró una tímida reacción el Bilbao, aunque claro que también bajó el ritmo el Barcelona, ya con el partido resuelto. Pero otra vez falló en el tramo final. Y el que no lo hizo fue Raphinha, autor del 5-0 final en el inicio del complemento. Una vez cumplidos los 90, lo terminó el árbitro. No tenía sentido seguir jugando.








