“Vamos, Manuel”. Ese grito proferido por Javier Milei en el Congreso y los aplausos que lo acompañaron marcaron el tono que deseaba imprimir el Gobierno argentino a la comparecencia del cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para su primer informe de gestión. Milei quiso convertirlo en un mitin de campaña para dejar claro su respaldo frente a las sospechas por presunto enriquecimiento ilícito que investiga la Justicia. Milei lo aplaudió a rabiar, al igual que su hermana y secretaria de Presidencia, Karina Milei, los ministros, legisladores oficialistas e invitados del Gobierno. Ordenó también una foto del Gabinete completo con él. “No cometí ningún delito y lo voy a probar en la Justicia”, lanzó, desafiante, el jefe de Gabinete durante su discurso. El oficialismo recibió sus palabras con una ovación, pero la oposición dejó claro no le cree. Ante las preguntas de si piensa renunciar, aclaró que no lo hará.
Milei arropa a su jefe de Gabinete, sospechado de corrupción, ante un Congreso encendido








