Para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense se pronostica un índice UV máximo de 2, considerado bajo. El cielo parcialmente nublado y la proximidad del solsticio de invierno minimizan el riesgo de exposición al sol.
En las diferentes regiones de la Argentina el panorama es similar. Según el Servicio Meteorológico Nacional, los valores oscilarán entre 1 y 3 de norte a sur, manteniéndose en niveles de riesgo bajo a moderado debido a la estacionalidad.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El Índice UV (IUV) es una medida de orientación internacional que califica la intensidad de la radiación ultravioleta solar que alcanza la superficie terrestre en un lugar y momento determinados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se expresa como un valor numérico superior a cero; a mayor número, más alta es la probabilidad de sufrir lesiones cutáneas y oculares, y menor el tiempo requerido para que estas se produzcan.
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Conocer este indicador es fundamental para la salud pública porque funciona como un sistema de alerta temprana. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que el monitoreo diario del IUV permite a la población tomar decisiones informadas sobre sus actividades al aire libre, adaptando la vestimenta y los tiempos de exposición para prevenir daños acumulativos en el organismo a lo largo de la vida.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición prolongada y sin protección a los rayos ultravioleta (UV) representa un riesgo severo para el cuerpo humano. La OMS advierte que estas radiaciones son el principal factor ambiental en el desarrollo de cánceres de piel, como el melanoma y los carcinomas basocelulares. Además, la radiación UV acelera el envejecimiento prematuro de las células cutáneas, destruyendo el colágeno y provocando manchas y arrugas profundas.
Por otro lado, los ojos y el sistema inmunitario también sufren consecuencias directas. La OPS detalla que la radiación solar sin control puede causar afecciones oculares graves, tales como cataratas —una de las principales causas de ceguera a nivel mundial— y pterigión (crecimiento de tejido en la córnea). Asimismo, la sobreexposición puede debilitar la respuesta inmunológica local de la piel, reduciendo la capacidad del cuerpo para defenderse de ciertas enfermedades.
Para contrarrestar estos efectos, las autoridades sanitarias recomiendan evitar la exposición directa al sol en las horas de máxima intensidad, habitualmente entre las 10 y las 16 horas, incluso en días invernales u opacos. Se aconseja priorizar la permanencia en espacios sombreados y utilizar elementos de protección física como sombreros de ala ancha y anteojos con filtro UV certificado para resguardar la vista de manera efectiva.
Finalmente, es indispensable la aplicación diaria de protectores solares de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) mínimo de 30, colocándolo media hora antes de salir y renovándolo cada dos horas. La OPS recuerda que la nieve, la arena y el agua reflejan e intensifican la radiación, por lo que los cuidados deben mantenerse activos durante todo el año, adaptándolos a las particularidades de cada región geográfica.








