Los ofrecimientos de ayuda de otros países para atender la emergencia provocada por el devastador terremoto del lunes en Colombia se atascan justo cuando cada minuto cuenta. En medio de la confusión, el Gobierno del recién posesionado Abelardo de la Espriella ha optado por desatender esas ofertas o rechazar de plano el apoyo de personal en las tareas de rescate, a pesar de las muchas propuestas que ha recibido desde distintas orillas, incluso de la Organización de Naciones Unidas, con la notable excepción de los Estados Unidos de Donald Trump. En el terreno todavía no se observan rescatistas internacionales y el grueso de los ofrecimientos de ayuda está en el limbo.
Uno de los primeros en advertir el desorden en la nueva Administración colombiana para canalizar la cooperación internacional más inmediata fue el embajador de China en Bogotá, Zhu Jingyang, representante de un país con el que De la Espriella ha marcado distancia, pues ubica el eje de su política exterior en Washington. “Esperamos que el gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto”, se lamentaba este martes el diplomático chino en un mensaje que pedía difundir con urgencia.
Esperamos que el gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto.
Ayudennos a transmitir este mensaje, por favor, ¡es urgente!
— Zhu Jingyang (@zhu_jingyang) August 11, 2026
Poco después, fue el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, un aliado ideológico en el que se inspira De la Espriella, el que confirmó que Colombia ha rechazado ese apoyo. “El Gobierno de Colombia ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos para atender a las familias afectadas por el terremoto”, escribió Bukele en sus redes sociales. “Nos han informado que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación, por lo que, en este momento, no requieren apoyo de personal”, explicó al añadir que, por eso, El Salvador enviará dos aviones de carga con 100 toneladas de ayuda humanitaria. “Si nuestros hermanos colombianos necesitan cualquier otro tipo de apoyo, estaremos listos para brindarlo”, concluyó Bukele.
El Gobierno de Colombia ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos para atender a las familias afectadas por el terremoto.
Nos han informado que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación,…
— Nayib Bukele (@nayibbukele) August 11, 2026
Ya la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también distante ideológicamente de De la Espriella, había manifestado que un paquete de ayuda humanitaria, junto a un equipo especializado en rescates en terremotos mexicanos, está listo para ser enviado a los lugares más golpeados por el sismo de magnitud 7,4 que arroja un saldo de más de 200 muertos repartidos en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, donde todavía escarban entre los escombros para encontrar sobrevivientes. Sheinbaum ha explicado que necesitan que Bogotá apruebe el despliegue del operativo. “Estamos esperando la solicitud formal del Gobierno de Colombia, pero estamos listos para el momento que nos digan poder ir a ayudar”, ha prometido la presidenta.
Su oferta se parecía a la del presidente de Chile, José Antonio Kast, otro país muy propenso a los terremotos con una amplia experiencia en la atención de emergencia. Distintos gobernantes han ofrecido su apoyo y disposición a ayudar, algunos afines a De la Espriella, un abogado de ultraderecha que desconfía del multilateralismo, como Kast, el argentino Javier Milei o el ecuatoriano Daniel Noboa. Los tres asistieron el viernes pasado a la toma de posesión en Cali, una de las ciudades más golpeadas. Pero también abundan las ofertas desde la otra orilla ideológica, por parte de mandatarios como Sheinbaum, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el español Pedro Sánchez. Ninguna ha sido públicamente aceptada, más allá de agradecer el gesto.
La excepción más notable es la de Estados Unidos, que anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares, destinada a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones de los daños causados por el sismo. El Departamento de Estado ha informado que Estados Unidos activó el lunes un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART, por sus siglas en inglés) que llegará a Colombia este martes para apoyar las operaciones críticas, la programación y la coordinación general de la respuesta del gobierno.
La ONU, con una larga historia de presencia en el país mediante distintas agencias, se manifestó preparada para ayudar en lo que haga falta. El Gobierno de Colombia emitió este martes una nota verbal en la que solicita apoyo de la comunidad internacional para complementar la ayuda que está brindando, con solicitudes muy específicas, aunque ese mecanismo no es formalmente un llamamiento internacional y el Ejecutivo parece estar distinguiendo el apoyo inmediato para los rescates de las ayudas en insumos para la atención de mediano o largo plazo. “Las Naciones Unidas se mantienen en estrecho contacto con las autoridades colombianas y apoyan la respuesta liderada por el Gobierno, como solicitado”, escribió este mismo martes en sus redes sociales el secretario general, el portugués António Guterres.
El nuevo presidente todavía no ha designado a las cabezas de algunas entidades clave para la atención de desastres, aunque sí había anticipado que este martes quedará nombrado el ingeniero geólogo David Suárez Tamayo como director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, o UNGRD. Ese escollo se agravó por la ruptura del tradicional empalme con el anterior gobierno, en cabeza del izquierdista Gustavo Petro. En teoría, la UNGRD tiene que esperar hasta que estén copadas las capacidades nacionales para convocar la ayuda internacional, en articulación con la Cancillería. En este caso es evidente que esas capacidades están desbordadas, apunta un exfuncionario que prefiere no ser mencionado. “Como no hicieron empalme, están pagando las consecuencias”, se lamenta. La Presidencia no atendió una solicitud de información al respecto de este periódico.
Es un sistema complicado legalmente, centralizado en la UNGRD, que funciona sobre la base de que el Gobierno nacional formule las necesidades y elabore una lista que transmite la Cancillería a donantes y otros países, explica la internacionalista Sandra Borda. La académica recuerda que, cuando se desempeñaba como alta consejera para las relaciones internacionales de la Alcaldía de Bogotá, debió lidiar con una crisis desatada por los incendios forestales en los cerros de la capital. “El Gobierno está aprendiendo sobre la marcha cómo funciona el mecanismo”, apunta Borda. “Para las ciudades es todavía peor, porque esa ayuda solamente se puede centralizar a través del Gobierno nacional”.








