Marruecos le ganó a Nigeria por penales y se clasificó a la final de la Copa Africana de Naciones 2025, donde se enfrentará con Senegal, que superó por 1-0 a Egipto. Para el local es su regreso al partido que sueñan todos 22 años después de su segunda vez y a 50 de la única oportunidad en la que pudo gritar campeón. La jornada en Rabat se terminó a la medianoche, pero la fiesta se extenderá durante muchas horas más.
Al igual que en el Mundial de 2022 ante España, el arquero Bono se erigió como el héroe marroquí y lució su bien ganada condición de especialista en penales, con dos atajadas claves cuando su equipo aún lamentaba el error en el segundo lanzamiento de Igamane. Así, los anfitriones desataron el delirio en el estadio Moulay Abdellah e intentarán cumplir los pronósticos y sumar su segunda estrella de África en la gran final del domingo ante Senegal.
Había alegría en la previa y mucha confianza. El ambiente en el estadio que lleva el nombre del príncipe heredero era intenso como en casi ningún lado. Cuando la tenían los de rojo, el grito era una especie de “sí, sí, sí” que inspiraba a ir hacia adelante. Y cuando caía en los pies de los de blanco se desataba el infierno: gritos, chiflados, vuvuzelas, silbatos, hasta una sirena de emergencias sonó en un momento del segundo tiempo, cuando la visita coqueteó con el gol.
Pero el mejor del 0-0 en los 120 minutos fue Marruecos, o al menos el que tuvo las chances mas claras. Brahim Diaz esta vez no pudo: llevaba cinco goles, uno en cada partido, pero salió antes de los penales y los sufrió desde el costado del campo de juego. Tuvo una en el arranque, cuando plantado en la derecha se acomodó con un enganche y sacó un zurdazo que besó el poste. Gambeteaba, tocaba, sacaba faltas, hasta que se cansó y se fue apagando.
A Marruecos le falta un goleador que exija. El Kaabi pudo hacer poco ante la zaga nigeriana, en el podio de las figuras, junto a su arquero. Así supieron suplir la baja de su capitán Wilfred Ndidi, suspendido.
Achraf Hakimi es jerarquía. Si Marruecos atacaba con chispazos, Nigeria se defendía como un roble al que era imposible talar. El defensor del PSG apareció cuando se lo precisaba, pateando un penal caliente en la serie.
En Nigeria no tuvo su noche Victor Osimhen, un 9 que le vendría de maravillas a los marroquíes.
El paso de los minutos fue tornando la fiesta en drama y tensión, a medida que la bruma y el frío bajaban de a poco a la cancha. Estos partidos marcan a los equipos y a Marruecos le hacia falta un golpe de estos para seguir creciendo como selección. Sirve ahora y le podrá sacar provecho en el Mundial.
“Soy del país del Dibu Martinez”, grito este argentino rodeado de familias marroquíes que estaban haciendo un curso acelerado de sufrir por el fútbol.
Y el Dibu de Marruecos fue Yassine Bounou, aquel que una vez confesó que es hincha de River y se hizo famoso en Argentina. Desde los 11 metros, Bono, especialista en la pena máxima, arregló el error de Igamane y detuvo dos remates -uno a cada palo- contra Chukwueze primero y Onyemaechi después, caminando sobre la línea en un movimiento poco ortodoxo para este nivel. Así metió a los suyos en la gran final de la Copa África 22 años después de su última, en Túnez, cuando perdió con los locales. En Rabat la fiesta no termina.








