Lucía vive en un barrio céntrico de Madrid. Como cada mañana, baja a la calle para acompañar a los peques al bus. El semáforo está en rojo. Una hilera de coches, furgonetas y autobuses espera con los motores rugiendo. Lucía nota una nube de humo que parece pegarse a su garganta. No le sorprende, se ha acostumbrado a la contaminación, al ruido de fondo y a los atascos. Aunque le pese, hoy tampoco irá en bicicleta al trabajo. Hace un tiempo tuvo un susto y le ha cogido miedo. Después de trabajar irá al gimnasio a intentar aliviar el estrés.
Barcelona y Madrid tosen, Copenhague y París respiran: las ciudades limpias no son una utopía








