La carrera de la inteligencia artificial salta a Wall Street. Anthropic, una de las empresas pioneras del sector gracias a su modelo Claude, ha anunciado este lunes que ha registrado la solicitud para salir a Bolsa previsiblemente durante el próximo otoño en una operación en la que se espera que obtenga una valoración billonaria.
La compañía liderada por Dario Amodei se adelanta con este paso a su archienemigo OpenAI en su estreno bursátil en un sector en plena efervescencia. Las empresas del sector están destinando miles de millones de dólares a desarrollar sus modelos de IA y necesitan salir a Bolsa en busca de más recursos para financiar esa alocada competición.
“Anthropic presentó confidencialmente ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE UU (SEC) un borrador de declaración para una propuesta de oferta pública inicial (OPI) de nuestras acciones ordinarias”, ha anunciado la compañía a través de una escueta publicación en su blog.
Al presentar la solicitud de forma confidencial, algo habitual en las últimas salidas a Bolsa, no se conocerán los detalles de su negocio hasta unos días antes de su estreno. “Esto nos da la opción de salir a Bolsa una vez que la SEC complete su revisión. La propuesta de oferta pública inicial dependerá de las condiciones del mercado y otros factores”, indica la compañía.
El anuncio de Anthropic se produce pocos días después de que anunciara una nueva ronda de financiación en la que recaudó 65.000 millones de dólares para alcanzar una valoración total de 965.000 millones de dólares, frente a los 852.000 millones de dólares de su principal competidor OpenAI. “Aún no se ha fijado el número de acciones que se ofrecerán ni el precio”, precisa el laboratorio creador de Claude.
La compañía, fundada en 2021 por un grupo de extrabajadores de OpenAI desencantados por la deriva de la firma tecnológica liderada por Sam Altman, se ha consolidado como la principal plataforma de IA. Es la que está demostrando más capacidad para convertir los recursos en ingresos gracias a su apuesta por vender soluciones de programación y ciberseguridad a empresas. Según anunció recientemente la empresa, ha registrado una facturación anualizada de 47.000 millones de dólares, frente a los 9.000 millones de dólares a finales de 2025.
El anuncio de Anthropic supone en pistoletazo de salida para una carrera bursátil en la que también compite SpaceX, la empresa de cohetes de Elon Musk, que prevé saltar al parqué el próximo 12 de junio en lo que se prevé como el mayor debut bursátil de la historia. Se espera que SpaceX, que el pasado febrero absorbió xAI, la filial de IA del grupo del fundador de Tesla, recaude cerca de 75.000 millones de dólares en los mercados, alcanzando una valoración de entre 1,5 y dos billones de dólares. Los analistas sitúan las necesidades de capital para el negocio de inteligencia artificial de Musk como el principal motivo para la oferta pública inicial.
La competencia en el sector es feroz. La rivalidad Dario Amodei, primer ejecutivo de Anthropic, y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, es el síntoma de una industria que amenaza con cambiar el mundo tal y como lo conocemos. Ambos trabajaron juntos hasta hace cinco años y ahora protagonizan una lucha descarnada por el trono de la IA.
Un festín para los mercados
Las empresas se apresuran para conseguir una financiación millonaria. Los analistas esperan que OpenAI anuncie su salida a Bolsa en las próximas semanas tras la maniobra de SpaceX y la estrategia de Anthropic. Los mercados asisten expectantes a tres de los mayores saltos al parqué de la historia que sacudirán Wall Street, drenando recursos para esta industria en detrimento de estos sectores. Los inversores temen un terremoto capaz de provocar un tsunami en los mercados financieros.
Las primeras empresas del sector de la IA que decidan salir a Bolsa lograrán más atención del mercado y se asegurarán la financiación, mientras que las que tarden podrán obtener una valoración más elevada (porque tendrán más tiempo para desarrollar sus modelos), pero se arriesgan a que el mercado esté más seco.
Los gigantes tecnológicos también han saltado a la batalla para competir con estas start-up (empresas emergentes). Microsoft, Google, Amazon y SpaceX, entre otras, están desarrollando sus propios modelos. Las empresas de IA han anunciado inversiones por más de 750.000 millones de dólares solamente para este año. Nunca antes en la historia se había destinado tanto dinero en tan poco tiempo para desarrollar una nueva tecnología, lo que alimenta los rumores de burbuja de un sector que todavía no arroja beneficios.
La promesa y el riesgo de Mythos
Anthropic ha logrado situarse a la cabeza de la carrera de la IA. Hace unas semanas anunció que había desarrollado un modelo de IA, que bautizó como Mythos, tan potente que es capaz en cuestión de minutos de descubrir vulnerabilidades y fallos ocultos en los sistemas informáticos y software de cualquier organización. Esos avances ponen el foco sobre la fragilidad de los sistemas tecnológicos en la era de la IA. La compañía ha limitado el uso de Mythos a un grupo reducido de empresas para que lo prueben en entornos seguros.
Dario Amodei se perfila como una especie de gurú que aboga por el uso ético de la tecnología frente a su rival Altman. Al menos ese es el relato que se encarga de alimentar.
El éxito de Anthropic se produce a pesar del boicot de la Administración de Trump. Pocas semanas después de comenzar la guerra en Irán, el Pentágono vetó al laboratorio tecnológico dirigido por Amodei por la resistencia de este a permitir su uso para el espionaje masivo de ciudadanos ni para la gestión de armas autónomas sin supervisión humana.
La compañía demandó al Departamento de Defensa cuando fue excluida de todos los contratos públicos al calificarla como “un riesgo para la cadena de suministro”. Amodei advirtió que el veto supone un riesgo financiero para la empresa. La batalla legal se produjo pese a que el sistema de Anthropic era el más avanzado y a que que tenía un acuerdo de 220 millones de dólares para usar la mayor parte de las funcionalidades de Claude en archivos clasificados en la nube, siendo la primera empresa en suscribir un contrato de estas características. Habrá que esperar a la presentación del folleto público de salida a Bolsa para conocer el alcance de los contratos del Gobierno de Estados Unidos en la situación financiera de la empresa.








