abrió la Feria de editores con un intenso debate

abrió la Feria de editores con un intenso debate


La Ley de Propiedad Privada, también conocida como la “Ley de Tierras”, cuyos puntos centrales anoche se debatían en el Congreso de la Nación también fue objeto de debate ayer en la apertura de la 15.ª edición de la Feria de Editores (FED 26), del 6 al 9 de agosto con entrada gratuita en C Art Media. El tema, entre libros y editores, fue la gentrificación: ese proceso de transformación urbana en el que un barrio popular comienza a revalorizarse a partir de la llegada de inversiones y residentes de mayor poder adquisitivo, lo que conlleva un aumento sistemático del precio de los alquileres y el desplazamiento de la población y los comercios originales.

Bárbara Pistoia y Hernán Vanoli, dos jóvenes ensayistas y referentes del tema, fijaron su postura en la charla “El derecho a la Ciudad. La gentrificación desea, el Estado habilita”, organizada por Editorial Marciana, que contó con la moderación de la estudiante de Letras y periodista cultural Noe Dans, también propietaria de una reconocida librería.

Pistoia es editora, ensayista y crítica cultural. Publicó Una guerra en paz (de Editorial Marciana), que alude a este tema; Por qué escuchamos a Tupac Shakur y Ay, amor. Un ensayo sobre la cumbia santafesina (ambos, de Gourmet Musical). En 2020, sorprendió con el lanzamiento de Todo Diego es político, un libro que reúne ensayos de once autoras y aborda una nueva forma de leer la vida y el impacto político y cultural sobre el astro argentino, fallecido en noviembre de ese año. Pistoia, además, colabora en diferentes medios culturales.

En tanto, Vanoli es guionista, investigador y editor. Publicó ocho libros de distintos géneros, como cuentos, novelas, ensayos y crónicas; entre ellos, Progresismo, levántate y anda, de la editorial Siglo XXI. Además, coordina talleres de escritura y dirige la agencia de investigación Sentimientos Públicos.

Mundial, patriotismo y patria

“¿Nos estamos comiendo una curva que es solamente por el Mundial, este patriotismo, o hay algo que finalmente llegó a la sociedad y realmente tiene ganas de defender a la patria?”, planteó Noe Dans frente a los presentes.

“Qué ganas de decir que no nos estamos comiendo ninguna curva, pero hay que reconocer que muchos sectores han querido meter esta ley por quinta vez y la vienen demorando”, argumentó Pistoia, y continuó: “Hay que estar muy atentos a lo que ocurre con las tierras, con la Ley del Fuego. Empiezan con las tierras, pero estamos viendo que hay una ley que no sacaron, que es la de la expropiación de los barrios populares. Esto tranquilamente puede llegar a los barrios; ya ha habido antecedentes: se pueden prender fuego ciertos lugares para después apropiarlos”, advirtió la ensayista.

Pero mi pesimismo llega a partir de esta pregunta: ¿quién está proponiendo otro proyecto de país y otro modelo de país y quién no se está regodeando en un pasado, o quién no está hablando de cara a todo el país y a distintas realidades?”.

“Siento que ahí, lo que suceda a partir de ahora y ese fulgor depende de quiénes convocan, para qué convocan, qué convocan y cuánto se incluye a toda esta gente con todas sus realidades sin señalarles a quién votaron la última vez. Este es un momento crucial, se necesitan más convocatorias y propuestas a la altura, y yo me pongo más pesimista”, completó Pistoia, autora del ensayo Una guerra en paz, también exhibido en la charla en la FED 26.

La tierra y la gentrificación

Luego, le tocó el turno a Vanoli: “La ley anterior no era muy buena, pero con esta ya… Entiendo que está todo esto de los incendios y los inquilinos, dos temas críticos, pero está bastante extranjerizada”, apuntó.

Luego, relató: “Hace unos días me fui a los Esteros del Iberá, en Corrientes. Allí la tierra está súper extranjerizada. Vas por cualquier lugar y tenés pinos y eucaliptos, que no son la flora nativa, están plantados para la industria maderera, pero no dan laburo. Además, consumen un montón de energía”, cerró.

El derecho a la ciudad, con Bárbara Pistoia y Hernán Vanoli. Foto: Emmanuel Fernández.

Vanoli también se refirió al tema del nacionalismo, la cuestión de las Malvinas y la Selección Argentina en el Mundial 2026. “Esto ya venía de antes, se creó en un marco más general. En su momento, la globalización fue una especie de promesa, tenía muchas cosas interesantes, pero todo el mundo empezó a cuestionarla. En 2008, todo el mundo comenzó a ver que la globalización no andaba, entonces, en todos los lugares del mundo hubo una vuelta a lo nacional”, explicó.

“Se tramitó de diferentes maneras en diferentes países: tenés a Orbán (primer ministro de Hungría), creo que Trump es el emergente de todo esto en los Estados Unidos. En Argentina estaba el kirchnerismo; no hubo una corrida del nacionalismo del kirchnerismo, me parece que ya estaba, había un piso”, recordó el ensayista argentino.

Y cerró: “Me parece bueno que se empiece a discutir y a charlar sobre el nacionalismo. Creo que el tipo de ‘nacionalismo’ que hay ahora, tampoco me gusta discutir mucho las palabras; podría ser argentinismo. Pero no es cerrado, no lo veo antiinmigrante, es más una expresión de cierto anhelo comunitario en un mundo en el que siento que las personas sienten que se está yendo un poco al carajo. Hay mucha incertidumbre, por eso hay que buscar algo de dónde agarrarse. ¿Si esto es lo mejor que podría pasar? Nunca es lo mejor”.

Debates que están faltando

“¿Creen que al progresismo y al peronismo les están faltando ciertos debates y que esos debates terminan siendo acaparados por la derecha?”, preguntó Dans.

El derecho a la ciudad, con Bárbara Pistoia y Hernán Vanoli. Foto: Emmanuel Fernández.

“Creo que sí”, respondió Vanoli, tajante, y continuó: “Me parece que ahí también hay una zona de contacto entre los dos libros que estabas marcando. Hay una idea en la cultura, pero es extraoficial, y es lo terrible de esto, que haya un gobierno como este”, remarcó.

“De repente estamos discutiendo estas cosas como la bandera de Malvinas y la Ley de Tierras, pero después se baja mucho el nivel de discusión: estamos discutiendo si los jubilados tienen que existir o no. Si empezás desde ahí, la discusión se pauperiza un poco”, reflexionó.

Además, opinó respecto de la crisis de imaginación del progresismo. “Como si fuera antropólogo de mí mismo, lo que veo es que hay un rechazo total a la tecnología, a la IA y a toda una serie de cosas que obviamente tienen cosas polémicas y malas, pero ya son un nuevo sistema en el que vivimos. Yo leo un montón con la IA, nadie habla de lo que es leer con Inteligencia Artificial; la uso para leer y eso no significa que vaya a dejar de leer los libros que salen. Es un gran ejercicio: son cosas que se van reemplazando, pero no superponiendo”.

“Pero, insisto: hay un montón de cosas en las que el progresismo se volvió antitecnológico. En cuanto a la cuestión de la condición política, no la veo tan definitiva; creo que es algo más superestructural. Pero lo que me molesta es lo otro, la falta de utopía y las preguntas que no se hace el progresismo. Por ejemplo: ¿qué podemos ofrecer en lugar de una sociedad salarial? Son preguntas que no se hacen”, completó Vanoli.

“Comparto plenamente lo de la crisis de la imaginación”, arrancó Pistoia, y continuó: “Creo que hay temas que no le cuestan al campo nacional y popular, al progresismo, a las izquierdas en general. Siento que están muy conectados entre sí. Sin embargo, siento que hay una crisis de imaginación en tanto y en cuanto se ha agotado la conversación, hay una búsqueda de lecturas o de programas de consumo cultural y de eventismo, ni hablar. Incluso, ir a la marcha es como ir a un evento, pero es todo muy reafirmante: es como salir al encuentro y que te digan: ‘Qué capo que sos’”, analizó.

También veo que hay un profundo porteñocentrismo, hay muy pocas avenidas, entonces, se empiezan a enterar muy tarde de las cosas. Hay una crisis de imaginación porque hay conversaciones que están muy agotadas. Esto viene desde 2012 para acá: las mismas formas de hacer campañas políticas, eso de estar yendo todo el tiempo al miedo o al terror. Se me ocurre que lo más opuesto a la imaginación es el miedo y el terror, en vez de salir a buscar mayorías para que les den un proyecto”, planteó la ensayista argentina.

La Feria de Editores comenzó este jueves en Chacarita. Foto: Matías Moyano.

Respecto al profundo porteñocentrismo, Pistoia dijo que también “hay una endogamia de clase que ni siquiera es de clase, sino de consumo cultural, que hace que les estés diciendo todo el tiempo a las personas que, si no votan lo que te hace bien a vos, va a pasar algo peor, sin tener en cuenta que toda esa gente ya está viviendo lo peor, quizás hace un tiempito antes o quizás desde siempre porque el Estado no llegó hasta ahí”.

“Creo que el gran problema del campo nacional y popular y del progresismo en general es pensar que el Estado lo recibimos todos por igual, pero el Estado tiene un montón de caras, formas y falencias, y un montón de decisiones por las cuales no quiere llegar, y necesita no llegar ahí”, subrayó.