El colorista Luis Abel Guzmán (45) comenzará a ser juzgado este miércoles como autor del asesinato a sangre fría de Germán Medina (33), su compañero de trabajo en la peluquería Verdini de Recoleta, a quien le tenía celos, odio y resentimiento profesional.
“A Ger no nos lo va a devolver nadie, es una realidad; es algo con lo que aprendimos a vivir, pero siempre lo recordamos y decíamos con la familia que lo más justo es que esta persona tenga cadena perpetua. A veces me hago la idea de que está de viaje, de que esté en otro lado. Lo de ahora, el juicio, es volver a caer en la realidad”, dice a Clarín Julio Mendoza, pareja de Medina.
La madre, hermanas, sobrinas y su novio esperaron poco más de dos años desde aquel martes 20 de marzo de 2024 cuando Guzmán sacó un arma, amenazó a sus compañeros de trabajo y disparó sin escrúpulos a la cabeza de Medina, quien murió a pocos minutos después de ingresar al Hospital Fernández.
“Quédense quietos porque le vuelo la cabeza a los cuatro”, había dicho ante la mirada de sus compañeros y de Facundo Verdini, dueño del lugar, quien minutos antes le había dicho que al día siguiente tenía que hablar con él por su situación laboral.
Es que el colorista estaba utilizando formol, una sustancia prohibida por su alto nivel tóxico. Medina, quien sufría de rosácea y le producía problemas en la piel, era el único que lo enfrentaba, aunque sus compañeros le habían dicho a Verdini lo difícil que se había vuelto trabajar con acusado.
Según la elevación a juicio, a cargo del fiscal Patricio Lugones, Guzmán atacó directamente a Medina “con quien tenía particular encono personal por haberlo enfrentado por el uso indiscriminado de formol, situación que había sido expuesta ante el dueño del local”.
En su requerimiento de elevación a juicio, Lugones afirmó que “Guzmán premeditó su plan criminal con antelación y que ese día, concurrió al local con la única finalidad de quitarle la vida a Medina”.
Guzmán, en el banquillo
Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 24 porteño serán los encargados desde este miércoles en juzgar a Guzmán, quien llega a juicio por los delitos de homicidio agravado y privación ilegal de la libertad, que prevé una pena de prisión perpetua.
El colorista está detenido con prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza.
Las audiencias previstas son este miércoles y el próximo 29 de abril en la sede de los tribunales ubicada en Paraguay 1536, Recoleta.
“Va a ser movilizante escuchar y ver todo de nuevo, es volver a pasar por todo lo mismo”, dice a Clarín Mendoza, pareja de Medina, quien fue el último en comunicarse antes del desenlace final.
El emotivo posteo en Instagram del novio del colorista asesinado por un compañero de trabajo en una peluquería de Recoleta.La pareja intercambió unos mensajes minutos antes de las 20. Medina le dijo a Mendoza que después de terminar el horario laboral, se quedaría tomando unas cervezas con sus compañeros y luego iría a la casa de su madre, en Morón, a buscar ropa. Es que la pareja compartiría el siguiente viernes el primer estadio de River Plate de la cantante María Becerra.
Las horas pasaban y Medina no respondía los mensajes de su novio. Él pensó que estaría jugando con sus sobrinas o hablando con su madre, pero pasadas las 23 de una noche lluviosa con alerta naranja le llegó un mensaje de una ex compañera de su novio que le avisaba que algo había pasado con él.
“Lo único que sé es que está en el Hospital Fernández y que piden que vaya un familiar directo”, le dijo. Mendoza se puso nervioso. Los siguientes minutos fueron todo un caos hasta que su madre lo tranquilizó y le dijo que tenía que avisarle a la familia de su pareja.
“Yo tuve que darle la noticia a la mamá de lo que pasó con su hijo, es una locura eso. Si ella no se levantaba a atender el teléfono y lo veía en la tele a la mañana siguiente, podría haberse muerto”, dice el joven, aún conmocionado.
El viaje de Merlo hasta el Fernández “fue eterno”, recordó. Cuando llegaron se encontraron con la familia de Medina. No había nada que hacer, había muerto horas antes. Mendoza se quejó del frío trato y nula contención que recibieron en la comisaría de la zona.
Abel Guzmán, el colorista que le disparó a un compañero de trabajoLa relación entre Guzmán y Medina
Para el juez Javier Sánchez Sarmiento, los celos, el odio y el resentimiento profesional fueron los principales motivos por los que cometió el crimen.
Guzmán era el empleado con más antigüedad. Medina estuvo en la sucursal de Recoleta, luego lo pasaron a la de Parque Leloir, en Ituzaingó, pero por la gran cantidad de pedidos de clientas, regresó a trabajar en Recoleta.
“A Abel nadie lo quería. Hablaba con las clientas para sacárselas a Germán. Lo invitaba a pelear a Germán. Dos semanas antes (del crimen) discutieron frente a clientas y lo amenazó con que lo iba a agarrar afuera”, recuerda Mendoza.
El uso de formol en los trabajos que realizaba Guzmán, y el reclamo de Medina ante su jefe, fue la gota que rebalsó el vaso para que Verdini quisiera hablar con el colorista, quien sospechaba que lo iban a echar.
La búsqueda del tirador
Luego de asesinar a Medina, Guzmán amenazó con matar a su jefe, quien logró esconderse en el baño del local. El homicida entonces salió de la peluquería y se dio a la fuga ante la mirada de los otros dos empleados.
Abel Guzmán, el colorista detenido por el crimen del peluquero en Recoleta.Toda la secuencia quedó filmada en una cámara de seguridad interna. A las pocas horas era repetida como en loop en noticieros y redes sociales.
La familia de Medina salía todas las noches a pegar carteles para poder dar con el asesino de su hijo, hermano, tío y pareja. Finalmente, luego de 70 días Guzmán fue detenido por la Policía de la Ciudad en Moreno.
El recuerdo de su pareja
Mendoza tiene muy presente a Medina en su día a día. Solo con contar algunas situaciones que vivió en el último tiempo lo hizo sentir que recibió mensajes de su última pareja.
“Siento la presencia en cada una de las cosas nuevas que hago. Le pido mucho, creo en su energía y cada decisión que tomo, le pregunto, y él me da señales. Siento la conexión con la música. Pasa una situación y suena un tema que escuchamos juntos y sé que está conmigo”, dice Mendoza.
Una de las últimas conexiones que sintió fue en el recital de Bad Bunny, donde en la previa pasaron una canción llamada “Virgen”, del grupo de salsa venezolano Orquesta Adolescente, que ambos escuchaban.
“Nadie la conocía (a la canción), ahí es cuando miro al cielo y veo un arcoíris. Estaba conmigo”, recuerda.
Germán Medina, de 33 años, estaba enamorado y en pareja. Lo mató su compañero de trabajo, en la peluquería donde trabajaba.Mendoza es tajante al afirmar que Guzmán “arruinó no solamente una vida (la de Medina), sino un montón de vidas, de proyectos, de que pueda ver crecer a sus sobrinas, de compartir mates con su madre o su hermana”.
“Desde el día uno le prometí que no iba a parar hasta tener justicia. Creo que hice la mitad de lo que hubiese hecho él si era al revés”, señala Mendoza.
Por último, el joven asegura que el mejor recuerdo que tiene de su pareja es cuando viajaba y que “vivía todo rápido, ya, ahora, no daba vueltas”.
“Si quería hacer algo, lo hacía. ‘Mañana Dios proveerá, decía. Era todo un sí, estaba para todos los amigos y familiares”, dice, mientras espera que haya Justicia y que Guzmán sea condenado a prisión perpetua.








