Con un gabinete que hasta ahora despunta y un presidente electo que le ha dado mucho juego a su forma de gobernar desde antes de posesionarse, el entrante Abelardo de la Espriella marca, a través del empalme con el saliente Gustavo Petro, lo que parece ser un estilo de gobierno. José Manuel Restrepo, el vicepresidente electo, se ha encargado del inicio del empalme, que ha llamado “anticorrupción”. Ha tenido como contraparte al ministro de Hacienda, Germán Ávila, encargado de las funciones presidenciales a lo largo de esta semana, mientras Petro visitaba el Vaticano.








