Para cuando la ciudad de Buenos Aires incorporó uno de sus símbolos más emblemáticos, el Obelisco, hacía cinco años que Diario ARMENIA circulaba entre los armenios. Había nacido en 1931 para acompañar a una comunidad atravesada por el exilio, formada en gran parte por sobrevivientes del Genocidio Armenio que intentaban reconstruir su vida en la Argentina sin perder el vínculo con su historia, su lengua y su identidad.
Aquellos hombres y mujeres habían llegado como pudieron, escapando de las masacres y después de haber perdido familias y hogares. Hablaban otro idioma y debían empezar de cero en un país que los recibió con naturalidad pero que no terminaban de entender.
El nombre del periódico y la fecha de su primer número no fueron detalles menores. En 1931, Diario ARMENIA salió a la calle un 24 de abril, día en que se conmemora el inicio del Genocidio perpetrado por el Estado turco. En ese contexto, el medio se volvió una herramienta central en la vida cotidiana de la colectividad que empezaba a conformarse.
Desde sus ediciones se informaba sobre la situación del pueblo armenio en el mundo y, al mismo tiempo, se explicaban cuestiones básicas de la vida en la Argentina para quienes debían moverse en una sociedad desconocida y en un idioma ajeno. El diario acompañó ese proceso.
Diario ARMENIA ayudó a recomponer vínculos. Publicó búsquedas de familiares, contribuyó a la localización de huérfanos y sobrevivientes dispersos por distintos países y siguió de cerca la formación de comunidades armenias en otras partes del mundo. Fue un punto de contacto entre personas separadas por el genocidio y el exilio.
Con los años, el diario amplió su función. Se convirtió en un espacio de debate interno, en un registro de la vida institucional y cultural de la colectividad y también en una forma de leer la realidad desde una mirada propia.
En paralelo, fue testigo de la historia argentina. Allí aparecen los grandes acontecimientos políticos, económicos y sociales del país, leídos y explicados para una colectividad que, mientras se integraba, necesitaba entender el contexto en el que vivía. En una Argentina atravesada por crisis y cambios constantes, acompañar ese proceso de inserción con información fue clave.
A 95 años de su fundación, Diario ARMENIA forma parte de la historia de la diáspora armenia en la Argentina y en Sudamérica, y también del periodismo argentino. Sus páginas registran ese recorrido y siguen siendo una referencia para leer el presente.








