Vinicius decretó en Barcelona que la Liga durará al menos otra semana, hasta que vuelvan a visitar la ciudad el domingo para jugar el clásico en el Camp Nou. Después de un principio de partido plagado de escaramuzas subterráneas con El Hilali, el brasileño rescató su versión iluminada y tumbó con dos golazos a un Espanyol voluntarioso que no levanta cabeza y empieza a tener cara de que va a terminar el curso angustiado. Con la victoria después de un partido pobre, el Madrid se regaló la opción de retrasar un poco más el título del Barça, algo que solo sucederá si le gana el domingo.








