Messi fue Me-cien en Inter Miami porque llegó a los 100 partidos con la franquicia estadounidense, a la que arribó en julio de 2023 y desde donde está reconfigurando el planeta fútbol. Futbolista, superhéroe, robot, o artista, ya no hay manera de describir al rosarino que en junio cumplirá 39 años. Conmueve su vigencia.
Sin embargo, su llegada a semejante número redondo fue una catástrofe futbolística para Las Garzas, que todavía no pudieron ganar en su nuevo estadio tras cuatro encuentros: llevaban tres empates y anoche sumaron una derrota tan dolorosa como inesperada porque le ganaban el clásico a Orlando City por 3-0, con un golazo de Leo, y terminaron cayendo por 3-4. Lo que se creía una mala racha ya se asemeja a una maldición.
Beckham y compañía invirtieron cientos de millones de dólares para instalar su coqueto y moderno estadio en el corazón de Miami y ya no tener que jugar en la cancha montada en Fort Lauderdale, 50 kilómetros al norte de la meca del pueblo latino en Florida. Pero la que manda en el fútbol es la pelotita y no la billetera: fue 2-2 contra Austin el 4 de abril, la noche de la inauguración, y el mismo marcador ante NY Red Bulls, el sábado 11, provocando el despido de Javier Mascherano.
A pesar de que sumó dos triunfos como visitante, la llegada del entrenador argentino Guillermo Hoyos no logró revertir la mala vibra en casa. El flojísimo New England le sacó un 1-1, pero por lo menos no perdía. El mazazo vino pintado de violeta, los colores del Orlando City, equipo que acumulaba siete derrotas sobre diez partidos, pero que contó con la actuación estelar de Martín Ojeda, que es capitán y lleva la 10 en la ciudad de los parques de diversiones y los outlets. El ex Godoy Cruz marcó un triplete en la remontada, el último con un penal para sellar la victoria.
Hasta los 33 minutos del primer tiempo era la noche del otro 10, el más famoso del mundo. Su equipo ganaba, goleaba y gustaba. Venía de dar una asistencia y de marcar el tercero con un zurdazo que llevó su firma, desde fuera del área y pegado a un palo. Fue el tanto 906 de su trayectoria, el 760 con su botín izquierdo y el 86 desde que juega en Inter Miami. Sí, 86 goles en 100 partidos, pavada de promedio. Pintaba para paliza.
Leo festejó su tanto contra Orlando abrazado con su socio Luis Suárez, en una postal distinta a la que ofreció 21 años antes, cuando su carita de niño se asomaba por encima de los brazos del inmenso Ronaldinho. El 1ro de mayo se cumplió un nuevo aniversario de su primer gol como profesional, jugando para Barcelona ante Albacete, pinchándola a la salida del arquero tras pase de Ronnie. En esta etapa de la trayectoria futbolística de Messi es imposible escaparle a la melancolía.
Tras el cuarto gol de Orlando, en tiempo adicionado, la versión 2026 de Leo intentó salvar a su equipo del papelón pero no le alcanzó, y la sensación es que solo no puede. Tras la derrota sonaron algunos silbidos en el Nu Stadium, que tendrá que esperar un par de semanas para tratar de vivir su primera alegría.
A la agenda de Messi le quedan cuatro partidos antes del Mundial, todos en mayo: visita a Toronto, el sábado 9, y a Cincinnati, el miércoles 13 de mayo; y más tarde recibe a Portland, el domingo 17, y a Philadelphia, el domingo 24. Luego llegará la aventura de Leo con la Selección, muy posiblemente el último capítulo de un libro que nadie quiere que se termine.








