Las redes sociales ofrecen un sinfín de temáticas para todos los gustos. Como sucedía en la década del ’90 cuando el zapping se floreaba por más de cien canales con la novedad que representaba la televisión por cable. El scrolleo cotidiano y automatizado en la pantalla del teléfono, además de proponer un esparcimiento inexplicable, permite toparse con mucho material chatarra pero, también, con historias breves y atractivas.
Una de los contenidos que más y mejor rinden en la actualidad, y que vaya si abundan, son las historias de parejas, que muestran de refilón pequeñas escenas de la vida conyugal.
El tema de los celos, el desgaste por la rutina, los quehaceres domésticos, la intervención del hombre en la cocina, la terapia en conjunto, o las distintas crisis que amenazan con una posible separación, son tópicos que se amontan, que plagan Instagram y TikTok. Funcionan, son devorados por internautas y muchos de sus hacedores arrastran cientos de miles de seguidores porque todos los posteos cuentan con una dosis de humor necesaria que capta aún más la atención.
Hay muchos creadores de contenido que se destacan, entre ellos Jero Freixas y Josefina De Cabo, Sol Gaschetto y Darío Orsi, Valeria Kippes y Oscar Esperanza, y Mauricio Nozica y Evan González, entre tantísimos ejemplos. Todos los consultados coinciden que “hay una superpoblación de historias de parejas que garpan, que están bien logradas, son convincentes, graciosas y hay buena materia prima. También están aquellas que no tienen recursos y que copian sin vergüenza”, coinciden.
Uno de los pioneros en esta materia, probablemente quienes abrieron la puerta de este aluvión, Jero Freixas (41) y Josefina De Cabo (38) empezaron hace casi una década con la producción de este tipo de historias que tanto gustan. Ellos son una pareja real, son actores y los más virales entre TikTok, Instagram, X, Facebook y YouTube, sumando 10 millones de seguidores.
En mayo de 2018, un video publicado en YouTube, donde se veía a una pareja en un auto, empezaba así: “Gordi, me piden que confirmemos asistencia al casamiento de mi primo”, dice Josefina. “Vamos, donde hay joda, ahí estaremos. ¿Cuándo es?”, devuelve Jero, amable y cómplice. “23 de junio al mediodía”, responde ella, desinteresada. La cara de él se transforma, se desfigura.
Lo que sigue es una situación de escenas desopilantes, tan absurdas como creíbles por el nivel de actuación de los protagonistas. “¿23 de junio al mediodía? Segunda fecha del Mundial, Grupo F, Suecia vs. Alemania y Corea del Sur vs. México. ¿Pone pantallas al menos? Si pone pantallas voy, decile que ponga pantallas, que ponga pantallas, decile”, se repite en el memorable fragmento de un video que dura 3 minutos 24 segundos y se viralizó de la noche a la mañana.
A partir de la temática futbolera, Jero y Jose trascendieron fronteras y viajaron por todo el mundo con su culebrón. Aquí posan junto al ex crack español Andrés Iniesta.“Nos cambió la vida ese video, fue el primer gran paso exitoso de todo lo que estamos viviendo hoy. Ojo, antes de ese habíamos hecho doscientos otros que pasaron de largo sin pena ni gloria. En cambio con ese video la pegamos, tuvimos sentido de la oportunidad, porque era difícil viralizarse en esa época… Los videos en las redes sociales no eran como son hoy, no había tanto y menos este tipo de historias de pareja”, le dicen a Clarín Jero y Jose, que son seguidos por Messi y su mujer Antonella, entre otras celebrities.
Recuerdan ese momento bisagra con alegría y también con temor “porque sabíamos que era una chance que no podíamos desperdiciar. Que el video llegara a millones de ojos era algo increíble, pero con Jose entendimos que no debíamos estancarnos sólo en el viral. Y lo que sucedió después fue que apareció una tremenda competencia, otras parejas reales y de ficción empezaron a generar contenido y eso en lugar de frenarnos nos impulsó, nos dio más fuerza”.
Jero y Jose están esperando al tercer hijo que nacería en pleno Mundial y el centro de la discusión es: “¿Y si nace en Estados Unidos?”.Cuando se les pregunta sobre el secreto del éxito, ellos creen que “tiene que ver con el feeling que tenemos como pareja real, eso por un lado, después, lo convincente que podemos ser y ayuda un montón que seamos actores”, analiza Josefina. “Yo creo que aprovechamos la oportunidad que las redes les dan a todos y supimos encontrar un nicho. Hay que tener en cuenta que empezamos en 2017 y recién más de un año después la pegamos“, complementa Jero.
Sobre por qué tantos seguidores se enganchan con sus historias, Jero vuelve a la identificación. “Nosotros contamos cosas que les pasan a todos, el que vive en un country, el que vive en un barrio y también en el interior”, piensa él. “Pensamos en todos los detalles: la pareja, los hijos, el desgaste por el paso del tiempo, el estrés, el cansancio por el trabajo… Entonces los que nos ven dicen: ‘a estos les pasa lo mismo que a nosotros pero se lo toman con humor’ y piensan ‘bueno, a otros les pasa, no estamos solos’. Yo creo que por ahí está la clave”.
Son de Luján, donde viven, se conocieron desde chicos, noviaron, se distanciaron y con el tiempo se reencontraron y oficializaron su pareja. Hoy conforman otra de esas duplas que la rompen en las redes. Valeria Kippes (43) y Oscar Esperanza (50) crearon la marca “Vale con Bigote”, que tiene más de 1,5 millón de seguidores entre Instagram y TikTok.
Valeria Kippes y Oscar Esperanza son los autores de la dupla “Vale con Bigote”, otra de las parejas que funcionan con masividad en las redes.Ella es profesora de educación especial y él hizo de todo: trabajó como albañil, vendió garrapiñadas y fue empleado en una empresa de alimentos. Hoy están dedicados casi exclusivamente a la creación de contenido en las redes y a espectáculos teatrales. Valeria y Oscar tienen dos hijos, alquilan hace veinte años y no son actores. “Lo hacemos desde la pandemia y empezamos a apostar a esta actividad, hoy vivimos de nuestra inventiva, tenemos marcas, sponsors… Nunca buscamos lucrar, se fue dando, nos empezaron a llamar para publicidad”, afirman.
“A nosotros nos funciona la fórmula del juego y del contrapunto. Somos el Quijote y Sancho Panza, el agua y el aceite… Yo soy la segunda guitarra y está bien que así sea, porque no compito con mi mujer, y si lo hiciera no tendría ninguna chance -ríen-. Pero ese contrapunto es la clave del éxito”, apunta Bigote, como lo llaman todos. “Siempre fuimos muy risueños, aún mucho antes de ser conocidos en las redes y nos seguimos matando de risa”.
“Los seguidores nos dicen que les gusta lo que representamos, somos como un faro, una sensación de deseo”, cuentan Valeria y Oscar.Hacen saber que publican un video cada dos o tres días. “Tratamos de llevarle algo de alegría a la gente, estamos satisfechos con sacarle una sonrisa al otro, por más mínima que sea”, desliza Valeria. “Algo de presión sentimos, sí, la cabeza no para y estamos siempre pensando en qué podemos hacer. Está esa espada de Damocles de postear, no perder el lugar que nos supimos ganar y no podemos permitir que el algoritmo deje de mostrarnos”,
Remarcan que sus videos prácticamente no tienen guiones y que apelan a la espontaneidad. “Siempre fuimos una pareja que la pasaba bien diciendo pavadas, hasta que un día decidimos llevarlas a las redes y mantuvimos la misma frescura, no se notaba que lo estábamos filmando”, dice Valeria. “¿Por qué el boom de parejas en las redes? Muchas de las que estamos funcionando, fijate, no somos veinteañeros ni pasatistas, no, llevamos tiempo juntos y el seguidor nos ve como con una sensación de deseo, como la receta de la abuela y no que pertenecemos al todo ya”, analiza Bigote.
“Claro, a nuestros seguidores les gusta que seamos una pareja que llevamos tiempo juntos, que seamos auténticos y eso nos lo dicen en los mensajes, como así también nos dicen que somos un faro, un ejemplo a seguir y eso que tenemos un amplio rango de público, desde adolescentes, pasando por adultos y gente mayor. Representamos un matrimonio divertido que tiene sus quilombos, como todos, y eso identifica”, agrega Valeria. Ambos sentencian: “No hacemos nada en relación a la política, la religión ni el fútbol”.
Mauricio y Evangelina, el sanjuanino y la mendocina y un amor-rivalidad de dos amigos que juegan con un vínculo poco claro.“Nos gusta ser novios en la ficción”, dicen Mauricio Nozica (33) y Evangelina González (30) “pero somos grandes amigos y cada uno con su pareja”, despejan dudas El Yarco y Al Infinito, sus apodos en las redes sociales. Dentro de su amplia temática, la “rivalidad” Mendoza vs. San Juan está siempre presente. Ella es mendocina y él, sanjuanino. “Haciendo videos yo estaba necesitando a alguien con acento sanjuanino y me dan su contacto. Esto fue en 2018 y desde entonces no nos separamos más artísticamente”, dice Evan, como la llaman todos.
“Jugar a que somos pareja en las redes sociales es parte de nuestro mensaje… Nos amamos mucho, pero como amigos. Creo que artísticamente nos completamos a las mil maravillas, nos entendemos, nos inspiramos y cuando nos juntamos las ideas brotan”, dice él, El Yarco, como lo llaman. “¿Sabés que significa? Yarco es una palabra bien sanjuanina que quiere decir ridículo”, explica Mauricio.
El Yarco y Al Infinito viven y trabajan en Alemania, donde mantienen una relación amistosa y artística. Remarcan que se conocieron en 2018 y sin proponérselo “fue tanto el enganche que nos convertimos en creadores de contenido por casualidad. Nos empezamos a conocer, vimos la faceta actoral de cada uno y con nuestras diferencias regionales nos pusimos a escribir ideas y las llevamos a las redes, generándose una repercusión al principio impensada”, dice la mendocina, que con su Instagram Al Infinito tiene casi 320 mil seguidores, mientras que el sanjuanino El Yarco orilla los 200 mil.
Sobre la explosión de parejas en las redes, coinciden en que “lo que busca la gente es poder reflejarse en alguien, sentir que su experiencia personal también la tenga otro, no creerse que está solo o sola en este mundo”, piensa Evangelina. “Siento que el enganche que producimos nosotros es que no se sabe bien qué relación tenemos y eso atrae. Cuando hacemos esos videos las views superan los dos millones”, acota Mauricio.
Mauricio y Evangelina viven en Alemania. Él trabaja como ingeniero y ella es creadora de contenido.Fans de “Ceci hace” y de Laila Roth, El Yarco y Al Infinito viven -producto de la casualidad- en Wiesbaden, Alemania. Él es ingeniero y trabaja para una empresa alemana, además de hacer giras de stand up por Europa. Ella es creadora de contenido y skater, y tiene el récord Guinness del viaje más largo en skate eléctrico: “En 2024 hice el tramo que va de Frankfurt a Madrid en 30 días”.
Volviendo a su costado artístico, muchos de sus seguidores son cuyanos, por el antagonismo en formato de parodia que hay entre Mendoza y San Juan. “Síndrome de vino mendocino tenés que tener, se cree la mejor y es igual a todos”, castiga él. “Y vos réplica de terremoto, siempre copia, nunca original”, devuelve ella. “Sabés la tierra que te falta para ser zonda, mamita, no me despeinás ni el jopo”, contragolpea el sanjuanino. “Y vos tenés más pisada que cabalgata a la difunta Correa”, remata ella en un video lleno de frases muy celebradas por sus seguidores. “Creo que aportamos nuestro granito de arena a darles más popularidad a nuestras provincias”.
Sol Gaschetto y Darío Orsi hace casi una década que vienen publicando videos sobre “la vida en pareja” en los que nunca faltó el humor.Hace diez años la pegaron con un video que se hizo viral y se tituló “La evolución del caminar en la pareja”, donde se ve a una pareja caminando por una vereda. La escena se repite entre la primera cita, en la que los dos están acaramelados e inseparables, hasta los cinco años de relación, donde ella empuja a él contra un poste de luz “exagerando el paso del tiempo”.
Sol Gaschetto y Darío Orsi son también precursores a la hora de generar contenido en las redes. Llevan doce años juntos, son actores y entre los dos suman más de 4 millones de seguidores en Instagram y TikTok. “La temática va cambiando según pasa el tiempo. Al principio tenía que ver con nuestros comienzos como novios, después le imprimíamos humor al desgaste, luego tocamos el tema de la mudanza y desde hace unos meses estamos con nuestra maternidad y paternidad. Nos rinde, tenemos la devolución de la gente, que nos dice que se siente identificada”.
Sol y Darío, que son actores y hacen stand-up, llevan doce años juntos y crean contenido. Orsi no está convencido de que las parejas sean un tema de tendencia en las redes. “Puede ser que se vean más, pero la gente publica mucho y de todo un poco. De hecho están los que copian todo y no se sonrojan… Yo al principio me ofendía, me caía mal, porque la copia era explícita, pero terminé entendiendo que ya no existe más el concepto de plagio. Así funcionan las redes y las vidas de las parejas siempre venden, porque la gente se da cuenta de que sus problemas se replican y con humor”.
Gaschetto remarca el poder haber logrado “por un lado un código ya establecido con los seguidores y por otro una impronta, un estilo genuino, sin poses, y eso nos lo agradecen y la verdad es que no tiene precio. Y nuestro contenido, si bien está teñido por el humor, muestra realidades, como el lado B del amor o de la maternidad. Nos sentimos una compañía para los que están solos porque nos lo dicen y esa mención no tiene precio”.
La pareja trata de mantener el ritmo de postear un video por día. “De afuera puede parecer sencillo, pero es complicado generar todos los días algo atractivo, interesante, original, diferente. A veces juega la presión de tener que publicar como sea, porque tenemos que estar presentes. Claro que nos ayuda que somos actores y que no se nos complica a la hora de resolver rápido, pero no porque seamos actores vamos a tener más repercusión… Las redes tienen un lenguaje propio, no hay una buena o una mala actuación”, enfatiza Sol.








