Una joven usuaria de redes sociales quedó en medio de la polémica luego de compartir un video en el que se la ve interactuando con un ratón colilargo, el roedor que transmite el virus Andes. al ser alertada por sus seguidores, se justificó diciendo que no sabía que el animal portaba el virus. “Yo solo ví un bicho muy cute“ (lindo en inglés), escribió.
La peligrosa secuencia ocurrió durante una excursión de trekking en el Circuito Chico de San Carlos de Bariloche. Allí, mientras realizaba una caminata, Marina Korb vio un pequeño ratón caminando por el pasto, tomó su celular y comenzó a grabar.
“Qué hermoso, ¿No lo puedo tocar?”, se la escucha preguntar, mientras se la ve acercarse al pequeño roedor. Primero, lo acaricia con un dedo. El ratón huye ante una sorpresa, pero luego de un pequeño corte se lo ve ya en confianza, dejándose tocar por la tiktoker, que exclama “qué lindo, encima es re suavecito”.
Un nuevo corte muestra a la joven influencer ya sosteniendo al animal en una de sus manos, que se acurruca como para ponerse a dormir. Durante el video, la chica incluso sugiere que consideró adoptar al roedor y hasta se pregunta qué nombre podría ponerle.
Durante el video, se muestran varias interacciones entre la chica y el ratón. En algunos fragmentos, incluso se la ve acercando el animal a su cara. En una toma cerca del final, ante la inquietud del roedor, le llega a reclamar: “No me muerdas, zaparrastroso”.
El video, de escasos 48 segundos, termina cuando Marina libera al animal nuevamente en el bosque. De fondo, alguien la cuestiona: “Qué bolu… que sos”.
Pero el cuestionamiento de su acompañante no fue el único que recibió la influencer. Poco después de difundirse el video, comenzaron a llover comentarios con críticas por su interacción con el pequeño roedor.
“Te voy a bloquear por mi bien”, escribió un usuario. En el mismo sentido, otro usuario bromeó: “Vengo del futuro y adivina qué”. Marina se defendió, y sostuvo que el video fue tomado hace un año y que el ratón “no le contagió nada.
En una aclaración que publicó junto a su video, la joven, que es Licenciada en Sistemas de Información Geográfica e Informante Turística, enarboló una curiosa defensa. “No sabía que ese era el ratón colilargo que porta el virus, yo solo ví un bicho muy cute, y esa noche me enteré que en esa semana habían fallecido personas por un rebrote ahí mismo”, escribió.
Además, agregó un spoiler: “sobreviví. Justo el ratoncito ese no tenía nada, pero no lo hagan en sus casas!!”.
En un video posterior incluso se permitió bromear con la situación y cuestionó a quienes intentar darle “lecciones de hantavirus” mientras escriben el nombre de la enfermedad como “Hanta Birus”, “hantivirus”, “hasta virus” y expresiones similares. “Ya hasta me confunden y no sé cuál es la real, pero ANTIVIRUS me supera”, sumó.
Conocido científicamente como Oligoryzomys longicaudatus, el ratón “colilargo”, que debe su nombre a su cola, que es más larga que la longitud de su cuerpo, es un pequeño animal silvestre de color café claro y vive principalmente en Chile y el sur de Argentina. Pero más trascendental que ello resulta ser su condición de transmisor de la cepa Andes, la variante de hantavirus que puso en vilo a los humanos en el Océano Atlántico.
La cola de este ratón —que no pesa más de 30 gramos— puede llegar a medir hasta 14 centímetros, el doble que su cuerpo. De ojos grandes y orejas pequeñas, no deja de cumplir funciones ecológicas en el ecosistema donde habita.
De hábitos nocturnos y herbívoro, el colilargo prefiere terrenos cubiertos mayormente por malezas o arbustos, cercanos a fuentes de agua. El acercamiento a este tipo de ratones genera temor porque es vector del virus hanta que deja en sus heces o restos de orina en las sitios por los que pasa.








