La tercera audiencia del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60) comenzó con un cruce entre la fiscalía y el neurocirujano Leopoldo Luque (45), sobre quien se discute si era el médico de cabecera del “Diez” al momento de su fallecimiento.
Cuando los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro, aguardaban inaugurar las declaraciones de testigos, la fiscalía solicitó la exhibición de dos documentos, un audio y una foto con la que buscó contradecir el testimonio de Luque de la última jornada.
En su declaración, el imputado había dicho que no era el médico de cabecera de Maradona al momento de su muerte, el 25 de noviembre de 2020, y que él tuvo el rol, tiempo antes, de buscarle profesionales para tratar su adicción al alcohol.
“Yo dije explícitamente que era neurocirujano, que no era psicólogo ni psiquiatra. Dije que estaba de acuerdo de buscar un (médico) clínico”, afirmó en la anterior jornada.
Este martes, el fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, exhibió un documento y audios donde Luque firmó y asumió el rol de “médico personal o de cabecera de la víctima, Diego Armando Maradona”, según palabras del propio acusador público.
La primera prueba exhibida fue una pericia caligráfica del 21 de enero del 2020 y una nota del 1° de septiembre de ese mismo año donde Maradona firma una nota pidiendo que “se entregue a mi médico personal Leopoldo Luque mi historia clínica”.
El segundo punto fue un audio entre el propio Luque y Matías Morla, abogado representante del “Diez”, del 2 de noviembre del 2020 cuando Maradona estaba internado en la Clínica Olivos previo a la operación del hematoma subdural.
En el escrito, que fue exhibido como texto, Morla expresa que desde la fecha “la medicación sea adquirida por el doctor Luque, médico de cabecera de Maradona, y la doctora Cosachov, médica psiquiátrica”.
La prueba más relevante que mostró la fiscalía es un audio entre Luque y Vanesa Morla, hermana de Matías, del 25 de abril del 2020, donde el neurocirujano pidió hacer una historia clínica y sostuvo que no tendría responsabilidad en caso de morir Maradona.
“Voy a armar una historia clínica bien armada, de todas las fechas que yo fui y lo que hizo él en el medio. Él en cualquier momento la puede quedar, potencialidad inminente no tiene. O sea, responsabilidad no me cabe, tiene una enfermedad crónica, alcoholismo. Responsabilidad no me cabe. Pero, si se llega a tirar la familia en mi contra, los papeles tienen que estar bien ordenados”, decía Luque en el audio.
Y continuó: “Le vamos a hacer firmar a Diego un consentimiento explicándole el tratamiento, los pro y contra, y que firme de que es consciente de todo, de que no puede tomar alcohol, de que le ofrece salud mental y no quiere“.
“Y firmar un momento de que me hago responsable de la salud de él y por ahí, viste que muchos fármacos no se los indiqué, ver si ponemos que alguna medicación fue indicada por otro profesional, o si fue automedicado, no lo sé. Sería bueno tener, no tan exacto, de cuando estuvo en México, Dubai. Desde el año pasado me ve como médico principal, definí la fecha de que yo le manejo la salud”, completó.
Por último, el fiscal Ferrari mostró la foto de Luque junto a Maradona posterior a la operación del hematoma subdural.
La respuesta de Luque
Tal como adelantó Julio Rivas, uno de sus defensores, Luque solicitó declarar luego de una prueba que lo menciona o tiene relevancia para su situación en el juicio.
En este caso, el neurocirujano afirmó que la prueba exhibida por la fiscalía estaba sacada de contexto y aclaró que, cuando escribió el documento, el 1° de septiembre del 2020, fue “en pos del paciente”.
Luque explicó que Maradona “cursaba por períodos buenos y malos, típico de un paciente en tratamiento de consumo”, aseguró que se encontraba “solo” y que el ex futbolista “usaba su derecho de ‘principio de autonomía’, que aunque no nos guste como médicos, tenemos que respetarlo”.
“Cuando hablo de hacer historia clínica, había que explicarle a Diego y dejarlo por escrito el consentimiento. Explicarle lo que podría suceder. Repito, era en pos de Diego, era mostrarle estudios y asustarlo un poco, como solía hacerlo”, afirmó.
El imputado también apuntó contra el entorno del ex capitán de la Selección Argentina cuando señaló que, luego de la operación del hematoma subdural, el 3 de noviembre del 2020, “aparecieron familiares, abogados y representantes”.
“Apareció la familia con un rol que deseaba hace mucho tiempo, que se integran y que se responsabilicen del paciente”, relató y agregó que estaba “contento” porque “lo iban a cuidar médicos idóneos”.
“Sale de la Clínica Olivos para continuar sus cuidados por la adicción, nunca por el corazón. Eso se va a demostrar en el debate. La fiscalía pone fuera de tiempo en lo que asumí la declaración pasada. Mi idea es que se sepa la verdad”, concluyó.
La jornada continuó con un pedido de la defensa de la psiquiatra Agustina Cosachov, otra de los siete profesionales de la salud juzgados en este segundo debate, para que los hijos de Maradona no sean tenidos en cuenta como testigos, por ende no declaren, por ser posibles autores del delito de incumplimiento de deberes de asistencia familia.
Luego de los planteos de los particulares damnificados y de la fiscalía, los jueces no hicieron lugar al pedido.
Con la resolución firmada, se dio paso a Gianinna Maradona, la primera testigo de la jornada.








