Una secuencia insólita ocurrió en los minutos finales del partido entre Talleres de Remedios de Escalada y Villa San Carlos por la Primera B, la Tercera División del fútbol argentino, y lo aprovechó el conjunto tallarín para afianzarse en puestos de Reducido.
Villa San Carlos marcha en el puesto 20 sobre un total de 22 equipos y en la tarde de Remedios de Escalada quedó demostrado, en parte, el porqué de su muy mal presente. Una cadena de errores groseros, falta de concentración, ingenuidad y también algo de mala fortuna le valió para sufrir su octava derrota en 14 partidos disputados.
Se jugaba el sexto minuto añadido del segundo tiempo y la pelota la tenía en sus brazos Tomás Akimenco, arquero del equipo visitante que dejó caer la pelota para pegarle desde el piso. Todo normal hasta allí. Pero demoró tanto en pegar el pelotazo o encontrar un compañero para dar el pase que el ingresado Eugenio Olivera se la robó y se escapó de cara al gol. ¿Insólito? Claro que sí, aunque todavía faltaba más.
Olivera ingresó al área por la izquierda y quedó mal ubicado para patear al arco, por lo cual envió un pase al centro del área que fue a la posición del defensor Franco Ojeda, cómodo para despejar el peligro y salvar al arquero del papelón. Sin embargo, Ojeda le pifió a la pelota, que siguió su camino hacia el centro del área chica. Y se sumó al papelón.
“No se puede creer”
Por la secuencia en este gol de Talleres de Remedios de Escalada en la última jugada del partido. pic.twitter.com/YanOCc2vx0
— Porque Tendencia Ascenso (@Porquettargasce) May 9, 2026
Igualmente, todavía podía salvarse Villa San Carlos porque el balón luego fue hacia la posición de Antonio Martínez, ingresado en el segundo tiempo, y porque el delantero más cercano, Leonel Niklinski, había quedado lejos. Pero increíblemente Martínez, en su intento por despejar, la metió dentro de su propio arco. Palo y gol. De los más insólitos que se recuerden.







