una cita histórica en medio de los disturbios, una esposa indignada y 100 mil dólares en shopping

una cita histórica en medio de los disturbios, una esposa indignada y 100 mil dólares en shopping

No parece ser el momento ideal para hacerse una escapada a París. Los videos que llegan desde la capital francesa parecen salidos de una película bélica, y hay uno en particular que puede graficar este escenario caótico: dos turistas, con sus valijas con rueditas, tratando de esquivar a un grupo de manifestantes, en pleno enfrentamiento con la policía. Así se siente este fin de semana que prometía ser una fiesta de la NFL a los pies de la Torre Eiffel, en el primer partido de la historia que disputarán este domingo los Saints de Nueva Orleans ante los Steelers de Pittsburgh.

En su avanzada por llegar a más mercados fuera de los Estados Unidos, el fútbol americano aterriza en París. Ya visita en forma frecuente Inglaterra, regresó a su vecino México y se está haciendo una fija en Brasil, donde estuvo tres veces, la última de ellas hace un par de semanas, cuando se jugó por primera vez en el Maracaná (sí, sobre el mismo césped donde esta semana festejaron Boca y Estudiantes).

Pero en el calendario también figuran Alemania, España, Irlanda y hasta Australia, que debutó en la jornada inicial de esta temporada desafiando al jet lag por la diferencia horaria. Pero en Francia no hay que pelear contra los relojes, sino con las piedras y las bombas molotov que vuelan sobre la Ciudad Luz. Las crónicas dan cuenta del mayor estallido de violencia en décadas, con 2.000 detenidos y un millar de comercios saqueados. Y este fin de semana se esperan más disturbios.

El negocio manda en la NFL, y estas presencias internacionales aseguran millones de dólares en ganancias, dinero constante y sonante, pero también una inversión a futuro: sumar fanáticos fuera de Norteamérica proyecta ampliar los beneficios económicos fuera de las fronteras yanquis. Pero la realidad es que a una buena parte de los jugadores no los convence esto de tener que subirse a un avión y cruzar el Atlántico para jugar un partido de liga. Ese malestar se justifica mucho más si el destino es una ciudad en llamas.

El que puede dar fe de esto último es TJ Watt, una de las grandes estrellas de los Steelers, que el año pasado firmó un contrato de tres años por 123 millones de dólares. Días atrás, en medio de los incidentes, la liga publicó un comunicado para avisar que el partido se jugaba de todas formas, y la esposa de Watt, llamada Dani, se expresó en las redes con una mezcla de preocupación e incredulidad: “¿Cómo es posible que esto tenga sentido?”, se quejó.

Roger Goodell, comisionado de la NFL, evitó las confrontaciones y se enfocó en el crecimiento de un circo que apasiona cada vez a más personas. “Hacía tiempo que soñábamos con estar aquí. París es una ciudad increíble y poder organizar un partido con los Steelers y los Saints es un sueño que se hace realidad”, aseguró. E incluso dejó la puerta abierta para que algún día alguna franquicia se instale allí en forma fija, o que sea sede de un SuperBowl. “Lo veo potencialmente posible”, prometió.

El partido del domingo en París durará unas tres horas, pero la liga viene jugándolo desde hace rato con presentaciones, conferencias y un despliegue de marketing casi tan voraz como el del fuego de las protestas. Cuando el clima de violencia empezó a ser un tema de preocupación en la prensa estadounidense, la NFL se vio obligada a emitir un comunicado algo llamativo: “Seguimos colaborando de manera estrecha con las autoridades locales y nuestros socios en todos los asuntos operativos y de seguridad, y mantenemos informados a los dos equipos. No se han producido interrupciones ni repercusiones en las sedes dispuestas”. Sin embargo, unas horas después se canceló un evento para fans programado para este sábado, el día en que se esperan las manifestaciones más fuertes.

La mayoría de los jugadores están en Disney, literal y metafóricamente. Algunos de ellos aprovecharon su estadía en París para visitar la sucursal europea del parque de diversiones propiedad de Mickey Mouse, otros estuvieron en el partidazo del PSG contra Barcelona, por Champions League, y la mayoría paseó alrededor de la Torre Eiffel visitando los lugares turísticos más emblemáticos. También hicieron shopping, claro.

Christian Olave, un receptor de ascendencia cubana que fue reclutado por los Saints en el Draft del año 2022, gastó más de 100 mil dólares en su primera salida de compras. El dato lo ventiló Alvin Kamara, uno de sus compañeros. “Acaba de cobrar, así que está bien”, lo defendió entre risas, ante la reacción atónita de los periodistas franceses. Vale recordar que el enojo en las calles de París tiene que ver con el alto costo de vida que sufre buena parte de la sociedad.

Como esas dos turistas que escapaban de los piedrazos y las bombas, si todo sale bien, se supone que la NFL saldrá al Stade de France el domingo. El partido comienza a las 10.30, hora argentina, y se podrá ver por la pantalla de ESPN4 y en streaming a través de Disney+.