La escritora María Gainza obtuvo el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras (AAL), correspondiente al género Narrativa y al período 2023-2024, por su libro Un puñado de flechas, publicado por Anagrama. La obra reúne historias y perfiles de artistas, detectives y coleccionistas para explorar el mundo del arte, sus secretos y las relaciones entre las imágenes y la vida.
La distinción surgió de la propuesta de una comisión asesora integrada por Pablo De Santis, Jorge Fernández Díaz y Esther Cross, que recomendó premiar el libro de Gainza.
La decisión fue votada con amplia coincidencia por el plenario de la Academia. En Un puñado de flechas, la autora combina el ensayo personal, la crónica y la biografía con recursos narrativos propios del cuento, mientras indaga en cuestiones como el deseo, la memoria, la enfermedad, el dinero y la experiencia estética.
En ediciones anteriores, el galardón fue otorgado a escritores como Héctor Tizón, Griselda Gambaro, Pablo De Santis, Edgardo Cozarinsky y Daniel Guebel.
“María Gainza escribe sobre el deseo y los secretos de esas personas. Lo hace “sin esfuerzos visibles”, con el estilo informal y depurado que tanto admira en algunos autores. Su libro también es la prueba de que el ensayo personal, la crónica y la biografía pueden producir el efecto de un cuento en manos de alguien que sabe apuntar al blanco. ¿Cómo transmitir con palabras el pulso de una vida o la emoción que sentimos frente a una obra? ¿Cómo contar la relación entre enfermedad y pintura, imagen visual y palabras, arte y dinero, privacidad y exposición?”, señalaron los académicos sobre la obra premiada.
María Gainza. Foto: Rosana Schoijett, gentileza Anagrama.Y agregaron: “La narradora sigue las pistas de estas preguntas sin apartarse nunca del asombro, mientras su propio perfil se va dibujando y Un puñado de flechas se convierte en un libro único por su manera de ver las cosas y su gracia al reaccionar frente a los acontecimientos que se cruzan en el camino”.
“En “Un recodo en el camino”, María Gainza escribe sobre un cuadro de Cézanne que le gusta especialmente: parece pintado sin esfuerzo, aunque esa soltura esté sostenida por muchas dudas y experiencia. Esa es la misma impresión que dan sus libros”, dijo a Clarín Esther Cross sobre la autora premiada.
“Con su estilo sumamente personal –avanzó–, hace visible el mundo del arte, encarando cuestiones delicadas como la relación entre lo verdadero y lo falso, la enfermedad y la pintura y, sobre todo, vida y obra”.
Cross agregó que sus libros “ofrecen una variedad asombrosa de perfiles biográficos. Y lo mejor es que esa variedad produce el efecto de una buena colección, donde las partes son como escenas o instantáneas de una autobiografía al mismo tiempo tímida y arriesgada”.
También consultado por Clarín, Pablo de Santis valoró la obra de la escritora premiada: “En cada uno de sus libros, María Gainza parte en busca de historias: las encuentra en su vida, en las biografías de los artistas, en la gente que ha conocido”.
Y agregó: “Como El nervio óptico y La luz negra, Un puñado de flechas, ahora premiado por la Academia, es un libro fragmentario pero que busca una totalidad. La metáfora de las flechas doradas es una lindísima introducción al mundo de María Gainza, y a su modo de entrelazar estética y la pregunta por el sentido de la experiencia”.
La distinción surgió de la propuesta de una comisión asesora integrada por Pablo De Santis (foto), Jorge Fernández Díaz y Esther Cross. Foto: Andres D’Elia.Fragmentos y unidad
Precisamente en una entrevista a Clarín realizada por el periodista Juan Manuel Mannarino, Gainza explicó cómo construyó la estructura fragmentaria del libro y la unidad que atraviesa sus relatos: “Está bien que te lleguen como pinceladas porque escribo por capas. Primero hago un fondo, después voy agregando color, detalles, ritmos”.
Y agregó: “Mi obsesión por lo visual genera que las cosas que escribo en momentos aislados terminen después formando parte de algo mayor. Los relatos son una amalgama, pero la voz hace que parezcan una sola pieza”.
La escritora también se refirió a los límites entre la ficción y la no ficción, dos territorios que conviven en su obra: “El pacto entre ficción y no ficción no es un problema cuando escribo. Me cuesta dar una receta porque no tengo método, pero a la vez, cuando escribo tengo muy en claro en qué momentos puedo fabular y en cuáles no. En el fondo, hagas ficción o no ficción, lo que estás contando es una historia. Somos todos narradores”.
Sobre su manera de investigar, sostuvo: “Lo que cuido es de no investigar lo esperable. Si hay que entrevistar, prefiero evitar a los íntimos amigos, y buscar entre los testigos más ordinarios, que por lo general son los extraordinarios”.
Relación con la memoria
En la misma conversación con Clarín, Gainza definió su relación con la memoria, uno de los ejes que recorren Un puñado de flechas: “Considero a la memoria como una aliada, pero justamente por lo traidora que es, por sus ardides y hermosas canalladas. La veo como fuente de imaginación más que como testigo coherente. Me maravilla su fantasía obstinada: una se cree sus propias memorias y las sostiene con uñas y dientes”.
CUL / María Gainza
La autora reivindicó así el carácter imaginativo del recuerdo, que en el libro se entrelaza con las historias de artistas y las reflexiones sobre las obras.
Por último, Gainza contó que volvió a las artes visuales para recuperar el impulso creativo después de la repercusión de El nervio óptico, su anterior libro: “Decidí reactivar mi escritura volviendo a mis orígenes como escritora de textos sobre arte, que al final del día, es lo que más me divierte”.
Y resumió el espíritu con el que encara su trabajo: “Yo escribo para mí, para pasarla bien, pero ya no pongo candado ni condiciones: me gusta que me lea todo tipo de gente. Trato de crear algo serio pero alejado de la solemnidad, sólido pero escurridizo, como esa cosquilleante lagartija que acabo de ver en mi patio”.









